Haití, entre la violencia y la magia
- Ybrahim Luna
- hace 2 días
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Ni el escritor cubano-francés Alejo Carpentier hubiese imaginado un escenario tan ‘real maravilloso’ y macabro como el que acontece en el Haití actual. Desde que Carpentier pisó Haití (1943) y publicó su famosa novela sobre la revolución haitiana “El reino de este mundo” (1949), han transcurrido más de siete décadas y el país afrocaribeño sigue siendo una herida abierta y un lugar detenido en el tiempo. Una deuda colonial, la violencia entre bandas, la discriminación y el vudú son algunos atavismos que no dejan que el país más pobre de América tenga un respiro.
A mediados de junio de este año, durante una visita a Puerto Príncipe (capital de Haití), António Guterres, secretario general de la ONU, expresó: “Lo que he visto no me abandonará”. El líder de las Naciones Unidas aseguró que dicho país vive la crisis más profunda del hemisferio occidental y la tercera del planeta, después de la asediada Palestina y de Sudán que atraviesa una nueva guerra civil.
En conferencia de prensa, Guterres confirmó que el origen de la crisis es la violencia provocada por las bandas delincuenciales que aterrorizan a la población y generan el desplazamiento de más de un millón de habitantes hacia el interior del país, situación que se agrava con la inseguridad alimentaria que afecta a más de 6 millones de haitianos.
El secretario de la ONU se despidió lamentando que el plan de respuesta de su organización para Haití fuese el menos financiado de los ‘programas urgentes’, ya que solo se recaudó el 25% de los casi 900 millones de dólares esperados. Guterres sentenció: “Haití no pide caridad, Haití pide que el mundo cumpla su palabra. La mayor vergüenza es la indiferencia”.
Hay un episodio de horror que es una muestra fiel de lo que viven los haitianos que crecieron en las zonas urbanas controladas por las bandas armadas. El hecho ocurrió en 2024, pero solo hasta 2025 fue corroborado cuando los sobrevivientes hicieron oficiales sus denuncias. Para otros, el tema se hizo masivo recién este año. Se trata de “la masacre de los abuelos”.
Diciembre de 2024. Micanor Altes, líder de la organización criminal Viv Ansanm, tiene un hijo de 6 años enfermo. Micanor se hace llamar “el rey del Caribe”, y su hijo, Benson Altes, sería el príncipe. La fiebre del pequeño no cede y Micanor llama a su hougan, un brujo vudú. Su asesor mágico le asegura que los males de su hijo han sido provocados por loup-garou (hombres lobo), quienes generalmente se presentan como ancianos inofensivos pero que poseen poderes de transformación.
El 6 de diciembre, Micanor mueve a su pandilla hasta capturar a 127 residentes del barrio costero Wharf Jérémie (zona marginal de Puerto Príncipe). La mayoría son adultos mayores y son asesinados a machetazos y disparos; y sus restos son desmembrados, quemados y arrojados al mar.
El 7 de diciembre muere el hijo de Micanor. El paranoico líder, aconsejado por su brujo, decide acabar con todo anciano que encuentre a su alcance. En los siguientes cuatro días fueron capturadas y asesinadas más personas. Las víctimas sumaron las 207: gran cantidad eran mayores de 60 años.
Durante la masacre, el hechicero vudú se dedicó a recoger sangre, ropa y restos humanos para “esclavizar” a los “hombres lobo” más allá de la muerte.
En 2025, cuando el colaborador de la cadena BBC, Juan Martínez d’Aubuisson, logró entrar a Haití para entrevistar a los familiares de los asesinados, estos le aseguraron que seguían en contacto con sus muertos a través de los sueños.
Micanor Altes aún no ha sido detenido.
En el prólogo de su novela sobre Haití, “El reino de este mundo”, Carpentier escribió: “Pisaba yo una tierra donde millares de hombres ansiosos de libertad creyeron en los poderes licantrópicos de Mackandal [personaje histórico], a punto de que esa fe colectiva produjera un milagro el día de su ejecución. […] A cada paso hallaba lo real maravilloso”.










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