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Irán juega el Mundial con la cancha inclinada hacia arriba



El país asiático compite en condiciones únicas en la historia de los mundiales, entre negativas de visas, bases en México y quejas formales ante la FIFA.


La participación de la selección iraní en la Copa del Mundo 2026 se ha convertido en el episodio geopolítico más llamativo del torneo fuera de las canchas. Por primera vez en la historia de un Mundial, un país compite contra una de las naciones anfitrionas con la que está en guerra: el pasado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel iniciaron una ofensiva militar contra Irán, aunque sus objetivos no quedaron claros.


Una base en Tijuana, no en Arizona


Desde inicios de este año, todas las visas para entrar a Estados Unidos están suspendidas para ciudadanos iraníes. Esto obligó a la delegación a buscar soluciones de emergencia. Tras reuniones con la FIFA y funcionarios internacionales, se acordó mover el campamento de la selección desde Tucson, Arizona, hasta Tijuana, Baja California, en México. La sede fue el Centro Xoloitzcuintle, casa del club Xolos de la Liga MX. La gobernadora de Baja California y la presidenta Claudia Sheinbaum dieron la bienvenida al equipo.


Visas sí, pero no para todos


Funcionarios estadounidenses informaron que los permisos de entrada fueron otorgados a los futbolistas y al "personal de apoyo necesario" diez días antes del debut iraní, programado para el 15 de junio en Los Ángeles. Sin embargo, el cuadro completo es más complejo. Entre los miembros de la delegación a quienes se les negó la visa figuran el manager Mehdi Mohammadnabi, el secretario general de la Federación, Hedayat Mombini, el director ejecutivo Mehdi Kharaati, y el director de prensa de la selección, Mohsen Motamedkia.


Andrew Giuliani, jefe del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para el Mundial 2026, justificó las negativas señalando que "hay algunas personas que dicen ser entrenadores y puede que no lo sean", apuntando a supuestos vínculos con los Guardianes de la Revolución. El secretario de Estado Marco Rubio fue más directo y comunicó formalmente que no se permitiría el ingreso de ningún individuo vinculado a la Guardia Revolucionaria Islámica. 

Irán rechazó esa argumentación. La Federación Iraní acusó a Estados Unidos de escalar a "su nivel más alto" el "trato deliberado y discriminatorio" contra la selección nacional, y solicitó la intervención de la FIFA como mediadora.


Entra el día del partido, sale el mismo día


Las condiciones de acceso al territorio estadounidense son sin precedente en un torneo de esta escala. Según el embajador iraní en México, Abolfazl Pasandideh, los jugadores "pueden entrar en la mañana y el mismo día tienen que salir". El diplomático precisó que al menos 15 miembros de la delegación, en su mayoría directivos y cuerpo técnico, aún no contaban con visas estadounidenses, lo que supondría un "desafío para el equipo".


El embajador también denunció que el equipo estuvo en desventaja deportiva, pues la guerra impidió que la selección entrenara de manera eficiente durante los meses previos al torneo.


Quejas formales ante la FIFA


En el debut frente a Nueva Zelanda, la selección solo pudo llegar a Los Ángeles un día antes del partido y tuvo que regresar de inmediato a Tijuana al término del encuentro. La misma restricción se repitió antes del segundo partido. La Federación solicitó viajar a Los Ángeles dos días antes del duelo contra Bélgica —programado al mediodía— para que los jugadores pudieran aclimatarse, pero la petición fue rechazada.


El secretario general de la Federación, Mombeyni, afirmó que Irán es el único equipo del Mundial al que se le permite estar en la ciudad anfitriona aproximadamente 24 horas antes del inicio del partido, y debe regresar rápidamente a su base una vez concluido el encuentro. La federación presentó una queja formal ante la FIFA señalando que estas restricciones "son incompatibles con el principio de igualdad de condiciones para los equipos participantes y podrían afectar a la preparación técnica de los equipos".


Irán también acusó a Estados Unidos de revocar de manera masiva los visados correspondientes a acreditaciones oficiales emitidas por la FIFA, una maniobra que, según Teherán, tiene como propósito torpedear la presencia de aficionados iraníes en las tribunas.


En medio de todo esto, Irán disputó ya sus tres partidos de la fase de grupos: empató 2-2 con Nueva Zelanda en el debut, igualó 0-0 con Bélgica en la segunda fecha y cerró con un 1-1 frente a Egipto. Con ese resultado, la selección iraní terminó tercera del Grupo G y quedó a la espera de una posible clasificación como uno de los mejores terceros. 


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