Elías J. Palti: el historiador intelectual
- Ricardo Falla Carrillo

- hace 23 horas
- 9 min de lectura

Elías José Palti acaba de cumplir setenta años, momento inmejorable para examinar la vasta dimensión teórica de su obra historiográfica. En el ámbito estricto de la investigación académica y la docencia universitaria, su producción intelectual destaca no como una simple asimilación pasiva de corrientes teóricas europeas o norteamericanas, sino como una revisión sistemática, profunda y original de los fundamentos epistemológicos de la historia intelectual contemporánea.
Su trabajo explora de manera exhaustiva cómo mutan los lenguajes políticos, cómo se articulan las lógicas de enunciación y cuáles son los procesos genealógicos mediante los cuales se forjan las categorías conceptuales de la modernidad política. Sus densos textos imponen una exigencia analítica indispensable para historizar los discursos, ofreciendo herramientas metodológicas ineludibles para descifrar la complejidad de los quiebres institucionales y el siempre convulso debate público en América Latina. Presentemos su obra.
Biografía intelectual y la superación de la "historia de las ideas"
Nacido en Buenos Aires en 1956, la trayectoria de Elías José Palti discurre en estricto paralelo a la consolidación institucional, profesional y teórica de la nueva historia intelectual en América Latina. Su biografía académica, marcada por su labor como investigador del CONICET y profesor en la Universidad Nacional de Quilmes y la Universidad de Buenos Aires, se define por una incesante voluntad de interrogar los cimientos epistemológicos del trabajo historiográfico regional. A través de obras canónicas como Giro lingüístico e historia intelectual (1998), El tiempo de la política. El siglo XIX reconsiderado (2007) y Una arqueología de lo político. Regímenes de poder desde el siglo XVII (2018), Palti reordenó el campo de la disciplina, desafiando los paradigmas establecidos.
El aporte primigenio de Palti consistió en desmontar la estructura analítica de la tradicional "historia de las ideas", instaurada en la región por figuras como el mexicano Leopoldo Zea (Palti, 2007). Esta tradición operaba bajo un esquema de "modelos" y "desviaciones", concibiendo el pensamiento latinoamericano como una refracción distorsionada de las ideas europeas, los "tipos ideales" (Palti, 2007). Posteriormente, historiadores "revisionistas" como Charles Hale intentaron superar el provincianismo de esta historiografía desvinculando las contradicciones locales para situarlas en un contexto atlántico más amplio, pero, según advierte Palti, terminaron recayendo en explicaciones culturalistas —influenciadas por Richard Morse y Louis Hartz— que atribuían el fracaso del liberalismo a una supuesta esencia autoritaria del "ethos hispano" (Palti, 2007).
Palti criticó severamente el teleologismo inherente a estas perspectivas. Al reflexionar sobre la historiografía que aborda la transición a la modernidad, observó que "muchos de estos análisis están impregnados de supuestos morales o teleológicos por su referencia a modelos ideales" (Palti, 2007, p. 47). Esta visión condena a las sociedades latinoamericanas a aparecer como entidades deficitarias, dado que "absolutizan el modelo ideal de la modernidad occidental", ignorando que la propia concepción individualista de la sociedad es un fenómeno histórico reciente y contingente (Palti, 2007, p. 48). Incluso la formidable renovación historiográfica impulsada por François-Xavier Guerra, quien situó la crisis hispánica en el marco de la "modernidad de ruptura", recae para Palti en un teleologismo (tanto ético como historicista) recae para Palti en un teleologismo (tanto ético como historicista) al asumir que, detrás de los hechos históricos, actúa una fuerza inevitable que conduce siempre hacia la modernidad democrática (Palti, 2007).
Para superar este callejón sin salida, Palti instauró un método centrado en los "lenguajes políticos". Demostró que las ideas no poseen una esencia transhistórica que pueda trasladarse inalterada de un contexto a otro (Palti, 2007). En sus propias palabras, este andamiaje metodológico parte de reconocer que "los lenguajes, a diferencia de los 'sistemas de pensamiento', no son entidades autocontenidas y lógicamente integradas, sino sólo histórica y precariamente articuladas" (Palti, 2007, p. 55). De este modo, el autor propuso abandonar la búsqueda de "desviaciones" ideológicas para analizar, en cambio, la reconfiguración del sistema de relaciones recíprocas entre las categorías y las condiciones de enunciación de los discursos (Palti, 2007).
La arquitectura del cambio conceptual: de Cambridge a la arqueología de lo político
La densidad teórica de la obra de Palti alcanza su cúspide en su minuciosa disección de los mecanismos del cambio conceptual, esfuerzo que lo ha llevado a establecer un diálogo crítico con las principales tradiciones hermenéuticas del siglo XX. Al examinar los innegables aportes de la "Escuela de Cambridge" (Quentin Skinner, J. G. A. Pocock), Palti reconoció la virtud de haber introducido la teoría de los actos de habla en la historiografía (Palti, 2007). Esta escuela nos enseñó a leer los textos como verdaderas acciones políticas, pero Palti advirtió sobre los límites de centrarse únicamente en las intenciones conscientes de los autores. (Palti, 2007). Citando el propio afán fundacional de dicha escuela, Palti nos recuerda que Skinner procuraba desarmar lo que definió como la "mitología de las doctrinas", que "consiste en convertir las doctrinas en entidades cuyo desarrollo a lo largo del tiempo los historiadores deberían trazar" (Palti, 2018, p. 15).
Sin embargo, el historiador argentino señala que, si solo estudiamos las intenciones conscientes de los autores, perdemos de vista los cambios profundos en el pensamiento, los cuales transforman el lenguaje más allá de lo que las personas deciden voluntariamente (Palti, 2007). A esto, Palti suma una advertencia: así como es un error buscar ideas de nuestro presente en los textos del pasado, también es una ilusión creer que podemos revivir vocabularios antiguos cuando las visiones del mundo que los sostenían ya han desaparecido por completo (Palti, 2007)
Frente a esta carencia, el historiador argentino vuelve su mirada hacia la historia conceptual de Reinhart Koselleck (Palti, 2007, 2018). Koselleck argumentó que "fue solo más tarde, en el período que se extiende entre 1750 y 1850, al que denomina Sattelzeit, que se produjo tal quiebre conceptual" mediante el cual el vocabulario sociopolítico adquirió su connotación moderna (Palti, 2018, p. 16). No obstante, Palti no adopta este modelo de forma acrítica. Observa que el esquema koselleckiano tiende a homogeneizar las épocas previas, proveyendo "un cuadro demasiado plano tanto de la premodernidad como de la Modernidad, y permanece ciego a los posibles cambios y rupturas conceptuales ocurridos tanto antes como después del Sattelzeit" (Palti, 2018, p. 17).
Para dotar de mayor espesor a la teoría del cambio conceptual, Palti propone una arqueología de lo político. Siguiendo a Michel Foucault, analiza los regímenes de saber, pero introduce precisiones fundamentales. A las epistemes identificadas por Foucault para el período clásico (la Era de la Representación, siglos XVII y XVIII) y el período moderno (la Era de la Historia, siglo XIX), Palti añade un tercer sistema surgido en el siglo XX tras el quiebre de los supuestos evolucionistas: la Era de las Formas (Palti, 2018).
El aporte más original de Palti consiste en revelar el sustrato político que subyace a estas mutaciones epistémicas (Palti, 2018). Argumenta que el surgimiento de la Era de la Representación coincide con el momento en que se descubre "la naturaleza representativa del poder político", es decir, que el monarca o el Estado solo encarnan de manera deficiente una fuerza social que los excede (Palti, 2018, p. 20). Para comprender esto, Palti retrocede al siglo XVII, identificando un periodo umbral barroco donde emerge el campo de "lo político" (Palti, 2018).
Analizando las tragedias de Shakespeare y la pintura de El Greco, Palti demuestra cómo el pensamiento absolutista escindió la realidad entre lo sagrado y lo profano (Palti, 2018). En El entierro del conde de Orgaz, la inclusión de la figura del mediador evidencia la necesidad de un tercer término para comunicar la trascendencia divina con la inmanencia mundana (Palti, 2018). En el plano político, esto se tradujo en la separación entre la Soberanía (el ser del poder, la justicia) y el Gobierno (la praxis del poder, la oikonomía), generando una dinámica de pliegues sucesivos donde el poder político opera produciendo un "efecto de trascendencia a partir de la inmanencia" (Palti, 2018, p. 16).
La invención de la nación, la democracia como problema y la emergencia de lo político
El inmenso impacto de Palti en la historiografía latinoamericana radica en aplicar esta compleja arquitectura teórica a la relectura del proceso de formación de las naciones en la región. Desterrando el mito de la continuidad estática de imaginarios puramente "tradicionales", Palti demuestra que la inestabilidad del siglo XIX hispanoamericano fue el resultado de una profunda contradicción sin solución aparente, la cual estalló tras el colapso del Imperio español (Palti, 2007, 2018)
Cuando en 1808 se produce la vacatio regis por las abdicaciones de Bayona, el mundo hispánico se enfrentó a una dislocación de sus lenguajes políticos. Los diputados en las Cortes de Cádiz apelaron al constitucionalismo histórico (como Jovellanos o Martínez Marina) para argumentar que la soberanía revertía a la nación (Palti, 2007). Sin embargo, como señala Palti, esta operación trastocó el propio concepto de nación: "la idea de una soberanía nacional representaba una suerte de oxímoron; incrustaba un principio convencionalista en el seno de la ley natural" (Palti, 2007, p. 116).
Mientras en la Península se buscaba instituir un poder constituyente asumiendo la preexistencia de la nación española (Palti, 2007), en América el problema fue mucho más radical. Los diputados americanos, apelando a doctrinas de raigambre neoescolástica (pactismo), defendieron una concepción plural del Imperio integrado por múltiples "pueblos", no por tradicionalismo cultural, sino como una estrategia política frente al centralismo peninsular (Palti, 2007).
Tras la ruptura definitiva de los lazos coloniales, el discurso de la emancipación debió enfrentar el problema de constituir el orden social a partir de la pura inmanencia. Palti demuestra que, privados de una garantía trascendente (el monarca), los nuevos Estados tuvieron que fundar su legitimidad en la opinión pública y la soberanía popular (Palti, 2007). Esto dio origen al "modelo jurídico de la opinión pública", basado en la creencia ilustrada de que el debate racional permitiría alcanzar la "verdad del caso", es decir, la Razón (Palti, 2007).
Autores como el mexicano José Joaquín Fernández de Lizardi o José María Luis Mora confiaban en que la transparencia y el debate abierto lograrían apaciguar las pasiones políticas (Palti, 2007). Sin embargo, la permanente guerra civil y el disenso fracturaron este modelo: se descubrió que no existía una "Verdad" objetiva preexistente capaz de unificar las voluntades (Palti, 2007). La razón y la voluntad general entraron en una contradicción insalvable, dando paso a un modelo "estratégico" donde la prensa y la opinión pública funcionaban no como tribunales neutrales, sino como campos de batalla facciosos (Palti, 2007).
En este contexto, la democracia emergió en el siglo XIX no como un destino teleológico inevitable, sino como un problema conceptual insondable (Palti, 2018). Palti argumenta que, tras la independencia, el horizonte dentro del cual habría de desplegarse todo el accionar político estuvo determinado por la necesidad de lidiar con esa entidad abstracta (Palti, 2018). Sin embargo, este concepto portaba una ambigüedad inherente heredada de la escolástica de Francisco Suárez, quien ubicaba a la democracia en el límite ambiguo entre el orden natural y la institución política positiva (Palti, 2018). En las repúblicas latinoamericanas, la instauración de un gobierno implicaba la cancelación práctica de la democracia directa, generando una fisura entre el "pueblo" como principio legitimador abstracto y el "pueblo" sociológico real y heterogéneo (Palti, 2018). Como concluye Palti, el concepto moderno de soberanía y de comunidad encierra una trampa lógica insalvable: "la comunidad nunca es inmediatamente una respecto de sí misma. El principio de unidad que la constituye como tal le viene a ella desde fuera" (Palti, 2018, p. 34).
El esfuerzo posterior de las élites decimonónicas por suturar esta grieta derivó en la "invención del pueblo" y en el traspaso de la función unificadora del campo político al campo de la Historia objetiva, vinculada al organicismo romántico (Palti, 2018). Con este giro, la Era de la Representación cedió su lugar a la Era de la Historia (Palti, 2018). La historiografía y la sociología emergentes intentaron entonces hacer coincidir el orden representativo con los intereses funcionales de la sociedad civil, buscando borrar la opacidad de la instancia soberana mediante lógicas de indiferenciación e identificación (Palti, 2018).
En tiempos donde las ciencias sociales y las humanidades enfrentan constantes presiones utilitaristas y la polarización amenaza con devorar la distancia crítica, la obra de Elías Palti se alza como un antídoto intelectual necesario. A través del meticuloso escrutinio de los textos y de la deconstrucción de la "mitología de las doctrinas", la obra de Palti nos insta a abandonar las narraciones históricas simplistas, sin peso ni rigor teórico. Su vasta investigación demuestra que historizar los lenguajes políticos es un ejercicio de madurez disciplinar indispensable para comprender que los conceptos que rigen nuestras sociedades son construcciones contingentes, marcadas por aporías y fracturas irreductibles sobre las cuales descansa la precaria arquitectura de nuestra modernidad política.
Referencias
Palti, E. J. (1991). Sarmiento: Una aventura intelectual. Universidad de Buenos Aires.
Palti, E. J. (1998). Giro lingüístico e historia intelectual. Universidad Nacional de Quilmes.
Palti, E. J. (2007). El tiempo de la política: El siglo XIX reconsiderado. Siglo XXI Editores.
Palti, E. J. (2014). ¿Las ideas fuera de lugar? Estudios y debates en torno a la historia político intelectual latinoamericana. Prometeo Libros.
Palti, E. J. (2018). Una arqueología de lo político: Regímenes de poder desde el siglo XVII. Fondo de Cultura Económica.
Palti, E. J. (2024). Intellectual history and the problem of conceptual change: Skinner, Pocock, Koselleck, Blumenberg, Foucault and Rosanvallon. Cambridge University Press.










Comentarios