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El Perú según PISA: mala educación para ricos y pobres

hace 17 horas
7 min de lectura



El informe de la prueba PISA 2025 ha provocado preocupación y debates en todo el mundo, porque los puntajes de los jóvenes de 15 años evaluados en la mayoría de los 91 países participantes disminuyeron en comparación con los rendimientos de PISA 2022 y evaluaciones anteriores. En el Perú, las reacciones ante los promedios logrados en Lectura, Matemática y Ciencia, que ya eran bastante bajos, han incluido críticas al sistema educativo desde diversos enfoques, así como cuestionamientos a la validez, la pertinencia o la relevancia de PISA como instrumento de evaluación de nuestra educación.


PISA no solo mide el rendimiento en pruebas estandarizadas. Un dato que demanda atención urgente es el aumento del ausentismo escolar entre los jóvenes de 15 años, que pasó de 28% en 2022 a 39% en 2025. Es decir, más de un tercio de estos estudiantes faltan a clases con frecuencia, lo cual se asocia con bajo rendimiento y riesgo de abandono prematuro de la escolaridad. También se ha verificado una reducción de la frecuencia con que las familias se interesan por la actividad escolar de los estudiantes, especialmente en el caso de los varones. Son problemas que exigen atención inmediata desde el sistema educativo.


El informe presenta resultados de las pruebas de lectura, matemática y ciencia. Se trata de áreas de desempeño académico previstas en el currículo nacional de educación básica, consideradas fundantes para el desarrollo de conocimientos y habilidades esenciales para la vida social y para la actividad productiva. Se puede argumentar que PISA no evalúa otras áreas de aprendizaje igual de importantes o más relevantes en función de la realidad actual o de los contextos particulares, pero eso no basta para desacreditar a PISA como programa de evaluación focalizado en determinadas competencias.


Por ejemplo, según PISA la competencia llamada “Ciencia” es “la capacidad para interactuar con cuestiones relacionadas con la ciencia y las ideas científicas como un ciudadano reflexivo y dispuesto a participar en discursos razonados sobre ciencia y tecnología.” (MINEDU-Oficina de Medición de la Calidad de los Aprendizajes, 2026). Y la prueba comprende tres subescalas: 1) explicar fenómenos científicamente; 2) construir y evaluar diseños para la investigación científica e interpretar críticamente los datos y evidencias científicas; 3) investigar, evaluar y utilizar información científica para la toma de decisiones y la acción. El Perú, al igual que los otros países, debe aspirar a que sus jóvenes de 15 años cuenten con estas habilidades, como parte de su desarrollo integral y para contribuir al progreso del país.


La participación del Perú en la prueba PISA es una política pública mantenida por más de dos décadas. El país aspira a ingresar a la OCDE, la organización que administra esta evaluación de estudiantes, y además debe procurar que los resultados de su educación escolar se nivelen con los de países similares de la región y con referentes internacionales de calidad y equidad educativa; las competencias que evalúa PISA son necesarias para los jóvenes y para el país. Por eso, debemos rechazar los análisis negacionistas o complacientes, que relativizan la gravedad de los problemas de nuestra educación.[2]


Según PISA 2025 la educación peruana es deficiente, desigual y de menor calidad que la de otros países latinoamericanos y la del conjunto de países que integran la OCDE. Al revisar los resultados de Ciencia encontramos que en Perú solo 3% de los estudiantes se ubicaron en los niveles 4, 5 y 6, que podemos considerar como satisfactorios y avanzados; en contraste, esos niveles fueron logrados por 10% de los estudiantes en Chile, 10,4% en Uruguay, y 24,1% en el conjunto de los países de la OCDE.[3] En el extremo más bajo, 52.6% de los estudiantes peruanos se ubicaron por debajo del nivel 2 o “básico”, en tanto que ese porcentaje fue bastante menor en Chile (36,7%), en Uruguay (35,8%) y en el conjunto de la OCDE (25,7%). Es decir, más de la mitad de los estudiantes peruanos de 15 años no lograron el nivel “básico” de desempeño en Ciencia.[4]


En otros términos, la brecha entre los puntajes promedio de los estudiantes peruanos en Ciencia (406) y los de Chile y Uruguay es de casi 40 puntos, y de 76 puntos en la comparación con el promedio de la OCDE. Según análisis tradicionales de PISA estas brechas podrían equivaler a uno y cerca de dos años de escolaridad, respectivamente.[5] En cualquier caso, se trata de un rezago importante con respecto a países de la región, y más aún en comparación con el conjunto de países integrantes de la OCDE.


En el ámbito nacional, PISA 2025 confirma un desempeño general bastante deficiente, y al mismo tiempo la persistencia de desigualdades asociadas al nivel socioeconómico, al tipo de gestión escolar, a la ubicación geográfica y a diversos factores del entorno educativo y familiar. Tal como en evaluaciones anteriores, los estudiantes ubicados en el cuartil socioeconómico más alto muestran mejores resultados que aquellos pertenecientes al cuartil más bajo, tanto en Ciencia como en Lectura y Matemática.


Sin embargo, en contraste con lo que se suele afirmar, la ventaja en el desempeño de los estudiantes de las élites económicas peruanas con respecto a sus pares de estratos sociales más bajos no significa que su rendimiento en las pruebas sea satisfactorio. Por el contrario, el rendimiento de la mayoría de los alumnos peruanos del 25% más favorecido (cuartil Q4) se ubica en niveles bajos en PISA 2025, y es muy inferior al de los alumnos de ese mismo cuartil socioeconómico de países de la región y del conjunto de la OCDE.[6] Casi un tercio de los estudiantes peruanos del cuartil más rico (30,3%) ni siquiera alcanzaron el nivel básico en Ciencia, lo que para PISA significa que presentan dificultades para aplicar conocimientos científicos básicos en contextos cotidianos y, por tanto, se encuentran en una situación de riesgo educativo. Solo una minoría muy pequeño de este estrato socioeconómico se ubicó en los niveles satisfactorios y avanzados de la prueba.


En contraste, los jóvenes del estrato Q4 de Chile, Uruguay y de la OCDE que se encuentran en esa situación son bastante menos: 17,2%, 14,2% y 11,8%, respectivamente. Asimismo, los promedios de los estudiantes peruanos del estrato social más alto son menores a los de Chile, Uruguay y la OCDE en 40 puntos, 43 puntos y 90 puntos respectivamente, lo que podría equivaler a un atraso de un año de escolaridad con respecto a los dos países latinoamericanos y más de dos años de escolaridad con relación al mismo estrato socioeconómico de la OCDE.[7] Los resultados en Lectura y Matemática muestran brechas parecidas, como podemos observar en la tabla siguiente:


Brechas del Q4 peruano con relación al Q4 de Chile, Uruguay y la OCDE


Competencia

Respecto a Chile

Respecto a Uruguay

Respecto a la OCDE

Lectura

-50.9

-57.7

-55.5

Matemática

-68.0

-77.5

-95.6

Ciencias

-56.0

-56.1

-97.3


Estos resultados muestran que las diferencias con otros países no son marginales. Incluso entre los estudiantes con mayores ventajas socioeconómicas, el nivel de aprendizaje observado en el Perú se sitúa significativamente por debajo de los estándares alcanzados por estudiantes equivalentes de otros países de la región y de sistemas educativos más desarrollados. Esta información sobre las deficiencias de la educación de las elites peruanas tiende a ser ocultada o evadida en los análisis de los especialistas y las críticas de los medios de comunicación; es necesario revisar la calidad de la educación que reciben estos estudiantes, que mayoritariamente es ofrecida por colegios privados de costo alto y medio que operan como negocios con fines de lucro.


Además, considerando la desigualdad interna peruana entre estudiantes del nivel socioeconómico alto (Q4) y los del nivel más bajo (Q1), podemos dimensionar la enorme brecha de aprendizajes que separa a los jóvenes de quince años más pobres del Perú y los más ricos de la misma edad en Chile, Uruguay y el conjunto de los países de la OCDE. Esta es la brecha y el desafío que la educación peruana debe enfrentar en las próximas décadas si queremos poner al Perú y a la totalidad de sus jóvenes en condiciones de igualdad -en capacidades, desempeño, ciudadanía y desarrollo- con los y las jóvenes de cualquier otro país del mundo.


Es necesario dejar de lado las miradas estrechas y de corto plazo, que reflejan resignación o mediocridad. Se tiene que emprender una transformación profunda de la educación peruana en beneficio de las nuevas generaciones, con objetivos ambiciosos considerando los intereses de la totalidad de los estudiantes y el futuro del Perú. Es claro que el modelo actual de provisión de la educación escolar está en crisis, incluyendo el del sector privado de costo alto y medio que atiende mayoritariamente a los alumnos de las elites económicas. Es urgente transformar este sistema educativo, que solo beneficia a una ínfima minoría de los niños, niñas y adolescentes de nuestro país.


Fuentes y Referencias


  • Ministerio de Educación del Perú - Unidad de Medición de la Calidad (UMC). (2026). Presentación: Logros de aprendizaje PISA 2025. Lima: Ministerio de Educación.

  • Ministerio de Educación del Perú - Unidad de Medición de la Calidad (UMC). (2026). Presentación: Factores asociados al aprendizaje PISA 2025. Lima: Ministerio de Educación.

  • PISA 2025, Results (Volume I): What Students Know and Can Do, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Análisis internacional de resultados en lectura, matemática y ciencias.

  • PISA 2025, Database, OCDE. Base internacional de microdatos, anexos estadísticos y tablas complementarias de resultados.

  • PISA 2025, Statistical Tables. Anexos estadísticos del Volumen I.




[1] Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación – CIDE. Lima, Perú.

[2] En 2025 la evaluación se aplicó a una muestra representativa de estudiantes peruanos de 15 años, integrada por 8809 alumnos de 260 instituciones educativas, 70% públicas y 30% privadas.

[3] Calculado sumando las columnas de nivel 4, 5 y 6. Las pequeñas diferencias posibles se deben al redondeo.

[4] Si bien nos estamos enfocando en Ciencia, cabe mencionar que en el caso de Matemática 69,5% de los estudiantes peruanos, dos de cada tres, se ubicaron por debajo del nivel 2.

[5] Estimaciones metodológicas más recientes de la OCDE sitúan la ganancia media anual en alrededor de 20 puntos, pero advierten que esto varía entre países y áreas evaluadas.

[6] La comparación internacional por nivel socioeconómico se basa en los datos publicados por la OCDE para cuartiles nacionales y no corresponden a un mismo nivel absoluto de ingresos.

[7] Ver la nota 5.

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