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Desconocimiento y distorsión del enfoque de género: respuesta a la viceministra de la Mujer

Actualizado: hace 5 minutos


La flamante viceministra de la mujer, Erika Valdivieso-López, ha escrito un extenso artículo titulado “El problema del “género”. Su objetivo: demostrar por qué el enfoque de género sería, a su entender, negativo para la política pública. El formato, registro de lenguaje y extensión del texto, aparentan seriedad y rigurosidad, sin embargo, el artículo muestra, en el mejor de los casos, desconocimiento profundo de lo que significa el enfoque de género y de la vasta producción de pensamiento feminista al día de hoy. El texto elabora una distorsión peligrosa. 


Valdivieso-López tiene a su cargo el viceministerio que gestiona la política pública sobre violencia de género, una problemática importante y urgente, para la cual el enfoque de género es clave, por lo que vale la pena realizar algunas aclaraciones. La discusión no es solo teórica, sino política y con efectos concretos en la garantía de derechos y la vida de las personas. 


  1. Espejismo de fracaso: la falacia del resultado


Inicia afirmando que “durante el tiempo que se ha aplicado este enfoque, los resultados no han sido satisfactorios; basta ver los datos sobre violencia contra la mujer”. Se trata de una afirmación falaz, pues la viceministra no aporta evidencia que permita establecer una relación causal entre la persistencia de la violencia y un supuesto fracaso del enfoque de género. Para sostener esa conclusión, tendría que presentar información sobre su implementación, cobertura, recursos asignados, resultados esperados, indicadores de evaluación y población alcanzada.


El enfoque de género, más bien, no ha sido implementado con la contundencia necesaria. Así, en un país donde la violencia de género es enorme, el MIMP, ente rector de la política pública en la materia, se encuentra entre los sectores con menor asignación presupuestal. ¿Cómo se puede evaluar el ‘fracaso’ del enfoque de género sin considerar la magnitud de los recursos efectivamente destinados a implementarlo?


Además, aun cuando ha sido formalmente reconocido e incorporado como parte de la política pública, los gobiernos no han mostrado necesariamente una voluntad política comprometida con el enfoque de género. El caso más extremo de esta brecha, es el del propio gobierno fujimorista de los 90. Alberto Fujimori va a la conferencia de la mujer en Beijing (1995), implementa el primer ministerio de la mujer, propiamente dicho de América Latina (PROMUDEH – 1996), se muestra como aliado de las políticas de género, pero solo instrumentaliza este enfoque de cara a la tendencia internacional del momento. Su vena autoritaria, patriarcal y racista acaba reflejándose en el lamentable caso de las esterilizaciones forzadas de mujeres, sobre todo indígenas y precarizadas.    


Hoy en día, la existencia de instituciones educativas públicas donde se registran casos de menores indígenas violadas por sus profesores —como ocurre en Condorcanqui— es apenas la punta del iceberg de un Estado que está muy lejos de haber transversalizado el enfoque de género y que, por el contrario, produce y reproduce violencia e impunidad también en comisarías, juzgados, centros de salud y en múltiples espacios de la administración pública.


A la debilidad histórica del impulso estatal en cuanto a la implementación del enfoque de género, se suman arremetidas anti género como la que ha tenido lugar en la última década, desde la campaña “Con mis hijos no te metas” (2016) y la difusión del sambenito de la “ideología de género”. Este proyecto político, ha acabado insertándose en la política pública de manera muy notoria con la agenda legislativa de Renovación Popular y, en particular, de la pastora congresista Milagros Jauregui, aliada del fujimorismo, quien entre otros varios despropósitos pretende traerse abajo el delito de feminicidio, luego de ya haberlo hecho con la Educación Sexual Integral (ESI).


  1. Vacío explicativo: Si se rechaza el enfoque de género, ¿cuál es entonces la explicación alternativa de la desigualdad y la violencia contra las mujeres?


El enfoque de género es el resultado de reflexiones teóricas de mujeres feministas que han conseguido identificar y dar cuenta de un campo de relaciones en la vida social donde se configuran las identidades, los roles, las estructuras, los significados simbólicos y las realidades materiales que dan forma a la vida de hombres y mujeres. En este campo se han encontrado las bases de la desigualdad y la violencia que afecta a las mujeres, explica los fundamentos del machismo feminicida y violador, por ejemplo.


Por tanto, es un campo donde se organizan relaciones de poder. Desde hace algunas décadas, el enfoque de género fue enriquecido por una mirada que muestra cómo el género, el racismo y la precariedad económica, entre otros, se entraman y distribuyen de manera diferenciada la vulnerabilidad. Esta mirada –llamada interseccional– explica que una niña indígena sea más vulnerable a sufrir violencia que una mujer urbana y profesional, aunque ambas estén expuestas. Esta comprensión es un aporte muy valioso que ofrece un horizonte para la política pública: identifica las causas estructurales del problema y abre un horizonte para aportar en la solución. 


En suma, el enfoque de género es una herramienta para explicar cómo se producen y reproducen desigualdades y violencias. En el largo texto de Valdivieso-López, no encontramos ninguna explicación alternativa. Sin comprensión de lo que produce un problema, ¿cómo plantearse un horizonte de solución, señora viceministra? Las explicaciones individuales no alcanzan, pues no dan cuenta de su carácter sistemático.


  1. ¿Desconocimiento del enfoque de género y las genealogías del pensamiento feminista?


La viceministra pretende descalificar al enfoque de género, por asociación con el “feminismo radical”, el “marxismo” o el “socialismo”, le llama el problema del “origen”. Se trata más bien de la falacia de origen pues no desarrolla argumento, solo apela a los macartismos de moda.


Los feminismos tienen una larga historia de producción de pensamiento y reflexión; en ese recorrido se han abierto diálogos con ideas socialistas y liberales, lo mismo que con críticas surgidas desde las luchas antirracistas, lgtbiq+, decoloniales, anti extractivistas, barriales, entre otros. Existe una producción de conocimiento vasta, situada en diferentes realidades históricas y del presente, que podría aportar mucho al trabajo del MIMP, en particular al viceministerio de la mujer. Es lamentable que su argumentación desconozca este desarrollo y se haya quedado con interpretaciones antojadizas de textos de hace 40 y hasta 50 años. En ese sentido, es también lamentable que la viceministra cite la ENDES 2016 (encuesta realizada anualmente) en pleno 2026, una década de desfase. Para hacer política pública es fundamental leer con seriedad y apoyarse en conocimiento actualizado. 


Desde el presente, situadas en la realidad de un país como el Perú, y dado que usted, señora viceministra, ha expresado su preocupación por el enfoque de género y su vinculación “con los principios hegemónicos de la modernidad […] primando la independencia sobre la interdependencia, la agresividad sobre el cuidado, la competencia sobre la cooperación y la producción sobre la reproducción”, le recomendaría revisar trabajos más actuales de los feminismos latinoamericanos. Por ejemplo, los producidos desde los feminismos comunitarios por pensadoras indígenas como Lorena Cabnal (Guatemala) y Julieta Paredes (Bolivia), así como los feminismos decoloniales de autoras como Rita Segato (Argentina), Karina Ochoa (México) y Rocío Silva Santisteban (Perú), entre tantas otras que ayudan a pensar de manera entramada el género y las lógicas comunitarias, profundamente afectadas por el racismo colonial y el extractivismo neoliberal que el gobierno que usted representa defiende.


Ojalá su postura crítica frente a los “principios hegemónicos de la modernidad” se refleje también en las políticas públicas de los distintos sectores del gobierno, de modo que tomen en serio las demandas de los pueblos indígenas y, en particular, de las defensoras de los territorios.


 Así, un tema urgente como es la violencia sexual que enfrentan las niñas indígenas Awajun en las escuelas públicas, debe abordarse desde propuestas que incluyan las necesidades más amplias de los territorios que habitan, y la necesidad de un Estado restituidor (Segato) y no rapiñador de sus cuerpos y territorios. Quizás le sea de utilidad revisar el enfoque de las mujeres indígenas Guatemaltecas (Cabnal) que abordan las secuelas de la violencia sexual de Estado, construyendo un feminismo comunitario que entiende que la sanación pasa por el bienestar colectivo, desde territorios que defienden del extractivismo. Son trabajos que destacan la importancia de la interdependencia y el cuidado que, según dice, tanto le preocupan. 


Además, no se trata solo de literatura académica, es imprescindible considerar las demandas y perspectivas de las personas para quienes se hace la política pública, converse usted con las diversas organizaciones de mujeres de distintas partes del país que se han manifestado a favor de la restitución de la ESI con enfoque de género, quizás entienda mejor la importancia de dicho enfoque al escuchar a quienes lo reivindican buscando una vida libre de violencia.


  1. Falacias sobre la maternidad 


Valdivieso-López le da un lugar central a la maternidad como asunto que estaría siendo atacado por el enfoque de género. Lamentablemente, recurre una vez más a la tergiversación. 


Dice la viceministra sobre el “feminismo de género”: “plantean que la maternidad –tan propia del ser femenino– debe ser erradicada”. Ojalá pueda revisar la vastedad del pensamiento feminista contemporáneo y con más cuidado el enfoque de género. Lo que se defiende es más bien que las mujeres cuenten con las condiciones óptimas para elegir si quieren o no tener descendencia y en qué momento. Pero para la viceministra son sospechosas las aspiraciones de las mujeres sobre el control del propio cuerpo y sus capacidades reproductivas. A pesar de que los derechos reproductivos son un compromiso explícito del Perú, al menos desde 1994, con la plataforma de acción de la Conferencia de Población de NNUU en Cairo que el país suscribió, y a pesar del compromiso con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada por la Asamblea General de NNUU 2015, que tiene como horizonte clave los derechos sexuales y reproductivos. (ODS 3: Salud y Bienestar y ODS 5: Igualdad de género).


Señala que el feminismo de género es contradictorio porque “quieren desligar a la mujer de la maternidad y sin embargo defendieron en la conferencia de la mujer en Pekín la inclusión del «derecho» de las parejas lesbianas a concebir hijos a través de la inseminación artificial, y de adoptar legalmente a los hijos de sus compañeras”. Esto, más que ser una contradicción de los feminismos, confirma una postura consecuente sobre la defensa del derecho de las mujeres a la posibilidad de elegir la maternidad. La contradicción surge más bien en la falta de conocimiento de la viceministra.


Desde el enfoque de género y las reflexiones de los feminismos contemporáneos un asunto muy importante es más bien la demanda por la redistribución de las tareas de cuidado que han estado históricamente sobrecargadas en los hombros de las mujeres. En ese sentido, hay una importante labor en política pública que le corresponde empujar al MIMP, para que finalmente logremos tener en el Perú un Sistema Nacional de Cuidado que logre distribuir mejor la carga de cuidado entre hombres y mujeres y también entre familias, Estado, comunidad y sector privado. Esa es una forma muy concreta en que el enfoque de género propone lograr que las maternidades sean más llevaderas, las paternidades más comprometidas y por ende se fortalezcan las familias. 


Señala también, Valdivieso-López que: “cualquier feminista de género siempre estará a favor del aborto”. Cabe aclarar que lo que defienden los feminismos es la necesidad de una sociedad en que las mujeres tengan las condiciones y el derecho a decidir sobre la maternidad. El estar a favor o en contra de un aborto, debe ser prerrogativa de cada mujer que se enfrenta a esta decisión. 


  1. Falacias sobre la familia 


 “Una política que tenga como base el enfoque de género, nunca contribuirá al fortalecimiento de la familia” pues este “genera conflicto”, dice la viceministra, y añade que en “su afán de “visibilizar” a la mujer” se deja “… en un segundo plano a los niños y varones”. 


Esta interpretación es profundamente equivocada, el enfoque de género demuestra que existen relaciones de poder que lamentablemente colocan a las mujeres en situación de vulnerabilidad a la violencia dentro del entorno familiar. Esto no es una invención antojadiza de las feministas o del enfoque de género, es una realidad respaldada por evidencia de investigación que sería muy bueno pueda revisar usted, señora viceministra: según datos del Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público (2024) en un estudio que caracteriza la violencia sexual, se encontró que el 93,5 % de las víctimas eran niñas o adolescentes mujeres, que 100 % de los condenados eran hombres y que casi la mitad (49,4 %) de los condenados pertenecía al círculo familiar de las víctimas. Además, lamentablemente, el 52 % de las mujeres han sido víctimas de violencia por parte de sus parejas (ENDES 2024). 


Visibilizar estas desigualdades y violencias no es “generar conflicto” en las familias o dejar a las mujeres “en un callejón sin salida que no ofrece soluciones”, como usted sostiene. Lo que genera el conflicto y la violencia son las condiciones estructurales de desigualdad impuestas desde el machismo (vinculado al racismo y la precariedad económica), y lo que las deja sin soluciones es hacer negacionismo de estos problemas y sus causas estructurales. Es precisamente ese status quo desigual y que las mujeres no estén dispuestas a quedarse en posiciones desventajosas lo que acaba incidiendo en estadísticas que usted encuentra problemáticas, como el aumento de divorcios, por ejemplo. Negar la desigualdad o estigmatizar a quien la hace visible no va a cambiar la tendencia, al contrario. 


Además, dice que el enfoque de género introduce “… culpas atribuidas, donde la mujer es víctima del varón”.  Nuevamente se equivoca, visibilizar diferencias de poder no “culpa” a personas, pone el foco en causas sistémicas, como usted misma cita, se habla de un “sistema sexo género”, una estructura política que distribuye poder de manera diferencial. El enfoque de género no alienta una guerra de individuos hombres y mujeres, entiende que lo que se debe desmontar es el machismo y el orden patriarcal, que trae consecuencias negativas sobre todo para mujeres, niñas y disidencias, pero también para la vida de hombres y niños en general. 


En el camino de reflexión y construcción de conocimiento sobre las relaciones de género, se han desarrollado propuestas de comprensión y evidencia muy valiosa sobre las masculinidades, no solo en clave de la asociación que esta tiene con el poder y la violencia, sino en términos de lo que el machismo les cuesta a los hombres en cuanto al desarrollo pleno de su conexión emocional y del ejercicio del cuidado en la paternidad y las relaciones de pareja, entre otros. De hecho, en esa línea, el propio ministerio de la mujer tiene un programa de trabajo con hombres (“Hombres por la igualdad”) que lamentablemente tiene un alcance muy limitado. Sería bueno que pueda fortalecerlo y escalarlo dada su preocupación por que los hombres no queden en segundo plano. 


  1. Declaración anti derechos y anti diversidad 


Otro aspecto que critica la viceministra, cuando se refiere al enfoque de género, es el reconocimiento de derechos para las personas de la diversidad sexual y de género. La idea de diversidad le asusta, de modo que señala en tono de denuncia que en la teoría de género: “… una variedad impresionante de posibilidades es perfectamente posible”. ¿Qué hay de malo en que la variedad sea perfectamente posible señora viceministra? 


Ella no responde a esta pregunta directamente, pero indirectamente sí. Apunta a la necesidad de “recoger realidades” y considera que las únicas realidades son aquellas vinculadas a lo que entiende por “realidad biológica” y “naturaleza humana” sin decir a qué se refiere con estas categorías. Pero en esa ausencia de explicación está la respuesta, pues una manera de naturalizar una determinada concepción de las cosas es pretender que no necesita explicación.  En esa línea, sostiene que en el enfoque de género se “reivindican derechos basados en la orientación sexual o la identidad de género, desconociendo que dichas características –dada su subjetividad– no son razón suficiente para la constitución de derechos”


En este punto se apoya en el falaz par: objetividad / subjetividad, validando el primer componente: objetivo = sexo anatómico, frente a lo subjetivo = identidad de género y orientación sexual, desconociendo que toda concepción de la realidad está situada y responde también a una dimensión subjetiva, crítica epistemológica que ya viene por lo menos desde los años 70. Señora viceministra, usted que ya había criticado “los principios hegemónicos de la modernidad”, aquí se rinde totalmente a ella y su fragmentaria mirada de la realidad. 


Cuando dice que lo subjetivo no amerita protección de derechos, abre un campo amplio de desprotección de la experiencia humana, deja peligrosamente desprotegidos asuntos referidos, por ejemplo, a la salud mental, a la protección contra la violencia psicológica y el bullying, entre muchos otros. Los seres humanos, señora viceministra, somos un entramado indisociable, y no fragmentario, de factores subjetivos/psicológicos, materiales/físicos, ambientales, vinculares y socio culturales y la política pública con mejor resultado será la que más se aproxime a reconocer esa complejidad. 


Finalmente, la viceministra apoya estrategias del pánico sexual, denunciando que para el enfoque de género la sexualidad es “algo accesorio y reducido a la obtención de placer”, afirmación que directamente falta a la verdad, no porque el placer sexual no sea importante, sino porque junto al placer, los feminismos y las reflexiones de género se han posicionado desde una perspectiva integral de la sexualidad, como lo demuestra el paradigma de la Educación Sexual Integral, que incluye enfoque de género y define la sexualidad como una dimensión de la vida que no se reduce a la reproducción ni a las prácticas sexuales, sino que involucra aspectos corporales, afectivos, cognitivos y sociales.


Comprende, entre otras dimensiones, los diferentes momentos del ciclo vital, el conocimiento del cuerpo, la prevención de la violencia sexual, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y los vínculos, y se encuentra atravesada por factores sociales, culturales, económicos y políticos (OMS, 2006; UNESCO et al., 2018). Valiosa perspectiva que más bien, recientemente, ha sido retirada de la política pública, por parte de la pastora congresista Milagros Jauregui, ex vocera de “Con mis hijos no te metas”, la ostentosa campaña de pánico sexual, que buscó instrumentalizar a los niños y las familias para una lucha política contra derechos en el campo del género y la sexualidad. 


  1. Para terminar 


En los años 90, el fujimorismo instrumentalizó el enfoque de género mientras sostenía una política profundamente autoritaria y patriarcal. Hoy asistimos a un desplazamiento: las banderas antigénero se incorporan al discurso político y se convierten en argumentos para cuestionar derechos y desmontar políticas públicas. En cualquier caso, el bienestar de las mujeres, las infancias y las familias parece quedar subordinado a otros intereses.


Desde la defensa de los derechos y la democracia, toca exigir la permanencia y el fortalecimiento del enfoque de género en la política pública. No se trata de una discusión meramente teórica. Cuando una autoridad desconoce las causas estructurales de la violencia, naturaliza las desigualdades y sostiene posturas que debilitan derechos, hay personas de carne y hueso que quedan desprotegidas.


La urgencia no es abstracta. Según cifras del MIMP (2026), durante el primer semestre del año se registraron 67 feminicidios y 100 tentativas de feminicidio: en promedio, casi una mujer al día murió o sobrevivió a un intento de feminicidio en el Perú. Mientras tanto, quienes buscan retirar del Código Penal la figura del feminicidio pretenden que miremos hacia otro lado. Ese tipo de despropósito viene de querer desmantelar el enfoque de género.


Taparnos los ojos frente a las causas de las desigualdades y las violencias no hará que desaparezcan. Solo hará más difícil enfrentarlas. No lo permitamos.



Referencias


Cabnal, L. (2010). “Acercamiento a la construcción de la propuesta de pensamiento epistémico de las mujeres indígenas feministas comunitarias de Abya Yala”. En Feminismos diversos: el feminismo comunitario. ACSUR-Las Segovias. 

Naciones Unidas. (1994). Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo. El Cairo. 

Naciones Unidas. (1995). Declaración y Plataforma de Acción de Beijing. Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer.

Naciones Unidas. (2015). Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Nueva York. 

Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). (2024). Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2024. Lima. 

Ministerio Público – Fiscalía de la Nación, Observatorio de Criminalidad. (2024). Caracterización de la violación sexual de niñas, niños y adolescentes menores de 14 años. Lima. 

Organización Mundial de la Salud (OMS). (2006). Defining sexual health: Report of a technical consultation on sexual health. Ginebra: OMS. 

Paredes, J. (2010). Hilando fino. Desde el feminismo comunitario. La Paz: Mujeres Creando Comunidad. 

Segato, R. L. (2003). Las estructuras elementales de la violencia: ensayos sobre género entre la antropología, el psicoanálisis y los derechos humanos. Buenos Aires: Universidad Nacional de Quilmes / Prometeo. 

UNESCO, ONUSIDA, UNFPA, UNICEF, ONU Mujeres y OMS. (2018). Orientaciones técnicas internacionales sobre educación en sexualidad: un enfoque basado en la evidencia. París: UNESCO. 

Valdivieso-López, E. (2018). “El problema del «género»”. LP – Pasión por el Derecho, 4 de junio de 2018. Disponible en: https://lpderecho.pe/problema-genero-erika-valdivieso-lopez/


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