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¿Qué es la humanidad? Una reflexión sobre Informe para una academia de Franz Kafka

hace 23 horas
9 min de lectura



El cuento Informe para una academia de Franz Kafka ofrece una valiosa reflexión filosófica sobre la humanidad en los que corren. Se publicó por primera vez en 1917 en la revista Der Jude, y apareció en 1920 como parte del volumen Ein Landarzt (Un médico rural). Su título original en alemán es Ein Bericht für eine Akademie. 


El cuento de Kafka narra que los miembros de una academia no especificada invitan al mono llamado Rotpeter (Peter el Rojo) a presentar un informe sobre su pasado como mono. El enfoque del informe, sin embargo, es la descripción del proceso de adaptación a los humanos y su papel como imitador humano. Cuenta que en la Costa de Oro fue atrapado en una expedición de caza de la firma Hagenbeck. Le dispararon y resultó herido por dos balas: la primera le llegó en la mejilla, donde le quedó una marca pelada y rosada, razón por la cual lo llaman «Peter el Rojo».


Rotpeter relata cómo aprendió a comportarse como un humano para escapar de su cautiverio. Después de ser transportado a Europa, se enfrenta a la elección de vivir en un zoológico o en un teatro. Con la ayuda de maestros, se transforma lo suficiente como para convertirse en un hábil imitador humano. Repetidamente enfatiza que solo imita a las personas porque está buscando una salida, no porque anhele la libertad.


Se trata de un relato oscuramente satírico. Contado desde la perspectiva de Peter el Rojo, un antiguo simio transformado en humano a través de un riguroso entrenamiento, la historia está estructurada como un discurso formal ante una audiencia académica. Desde las primeras líneas del cuento, el narrador provoca una ruptura con la realidad: el lector puede ponerse en el lugar de los señores de la Academia —intelectuales— que leen un informe redactado por un mono.


Rotpeter relata su viaje desde el cautiverio hacia la «civilización», narrando cómo abandonó su naturaleza primaria para adoptar comportamientos humanos, no por elección, sino como un intento desesperado por sobrevivir. La tensión entre la autonomía personal y la compulsión externa yace en el corazón de la meditación de Kafka sobre lo que significa ser humano.


La brillantez de la historia radica en su alegoría por capas. La transformación de Rotpeter sirve como una crítica mordaz de las expectativas sociales y la pérdida de individualidad. Kafka usa la noción paradójica de libertad —donde la supervivencia exige la rendición de la identidad innata— para interrogar los compromisos exigidos por la modernidad y los efectos deshumanizantes de la conformidad. A través de su discurso, el simio expone las dificultades y contradicciones de ser humano, así como la pérdida de su identidad original. El relato invita a reflexionar sobre la naturaleza de la condición humana y las tensiones entre la libertad y la domesticación. Esta tensión encuentra un poderoso eco en Rousseau, quien en El contrato social afirmó que «el hombre ha nacido libre, y en todas partes se halla entre cadenas» (Rousseau, 1762/1999, Libro I, cap. 1). La civilización que debería emancipar al hombre termina, paradójicamente, encadenándolo.


El informe de Rotpeter puede leerse como una parábola de la historia filogenética de los seres humanos y su socialización individual, ya que lo que experimenta el mono puede transferirse a toda la especie humana. Kafka hace un balance de la suerte humana con un trasfondo melancólico, como un triste logro y un compromiso apenas aceptable. Como sátira social, lanza ataques que sacan al hombre del pedestal de su engreimiento. El motivo básico es el aprendizaje casi maníaco como salida a una situación desesperada, mientras se niegan las propias necesidades. Como reflexión sobre la asimilación cultural, la historia puede interpretarse como una meditación sobre la búsqueda de identidad en un contexto histórico marcado por el surgimiento del sionismo y la diáspora. En relación con el contexto científico, el relato está profundamente arraigado en la situación científico-histórica de la época: la descripción de la vida animal de Brehm, la teoría de la evolución de Darwin y diversos eventos contemporáneos.


La famosa novela del mismo Kafka, La metamorfosis, de 1915, trata el mismo tema de la transformación, pero a la inversa. Mientras que en la novela el humano se transforma en un insecto, en el cuento se da el proceso inverso: el simio se convierte en humano. En la novela se presenta la deshumanización de la persona. Teniendo en cuenta que Kafka cobró interés por la filosofía de Kant, el proceso que sufre Gregor Samsa va en contra de la «Fórmula de la Humanidad». Esta fórmula, enunciada por Kant en la Fundamentación de la metafísica de las costumbres dice textualmente: «Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio» (GMS, AA 04: 429). La novela nos muestra cómo Gregor es degradado y tratado solo como un medio. Pero esto no sucede únicamente desde el momento en que comienza a convertirse en un insecto, sino que su propia vida hundida en el trabajo rutinario genera una forma muy particular de vulneración de la dignidad humana, que Marx había caracterizado como «alienación».


En los Manuscritos económico-filosóficos de 1844, Marx describe con precisión este extrañamiento de sí mismo: «el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu» (Marx, 1844/1968, p. 76). La vida de Gregor Samsa antes de su metamorfosis encarna exactamente esta condición: un trabajo que no le pertenece, que lo niega y lo destruye. Esta vulneración tiene su fundamento filosófico en la distinción que Kant establece en el mismo texto: «En el reino de los fines todo tiene o un precio o una dignidad. Aquello que tiene precio puede ser sustituido por algo equivalente; en cambio, lo que se halla por encima de todo precio y, por tanto, no admite nada equivalente, eso tiene una dignidad» (GMS, AA, 04: 434). Ser tratado como un medio es, en términos kantianos, ser reducido a un precio, perdiendo así la dignidad que es constitutiva de la humanidad.


El filósofo alemán contemporáneo Rainer Forst ha establecido los nexos entre el concepto de dignidad de Kant y el de alienación en Marx, señalando que, en el fondo, el concepto de Marx tiene su fundamento en el concepto de dignidad de Kant. Es decir, el concepto de alienación que se encuentra en Rousseau y en Marx solo puede adquirir su verdadero sentido a partir del concepto de dignidad que Kant desarrolla, ya que la cosificación de la persona implícita en el concepto de alienación —entendida como un extrañamiento de sí mismo— solo tiene sentido si se reconoce a la persona y se la trata como un fin en sí (Forst, 2024, p. 25 ss.).


Kant es muy explícito al respecto cuando afirma que los seres racionales «llámense personas porque su naturaleza los distingue ya como fines en sí mismos, esto es, como algo que no puede ser usado meramente como medio, y, por tanto, limita en ese sentido todo capricho» (GMS, AA 04: 428). La intuición de Rousseau anticipa este diagnóstico desde un ángulo diferente: en El contrato social, sostiene que “renunciar a la libertad es renunciar a la calidad de hombre, a los derechos de la humanidad y a sus mismos deberes” (Rousseau, 1762/1999, Libro I, cap. 4). Tanto Rousseau como Kant y Marx coinciden, desde perspectivas distintas, en que tratar a la persona como un mero instrumento equivale a negarle su condición humana.


En el cuento, si bien el proceso es inverso —es decir, un simio que «deviene» humano—, aparece de nuevo el problema de la alienación, porque Rotpeter no busca la libertad de la jaula, sino un camino que le ofrezca una mejor salida dadas las circunstancias de alienación en las que se encuentra. Aquí, la alienación consiste en el extrañamiento de sí mismo que le genera el tener que imitar a los humanos para encontrar una salida, es decir, para no terminar en el cautiverio de una jaula dentro de un zoológico. Para conseguir dicha salida, sin embargo, debe extrañarse de sí mismo imitando a los humanos. Este extrañamiento se presenta como la repugnancia que le genera una humanidad —representada por el europeo educado— que le ha disparado, lo ha puesto en cautiverio y a quien tiene que imitar, no para ser libre, sino para escapar de la jaula.


La experiencia de extrañamiento no se manifiesta únicamente en su relación con el humano, sino que es más profunda: se encuentra radicalizada por la relación con el alcohol y, de manera aún más radical, con el olor que adquiere su cuerpo, el olor a humano. Marx describe esta forma de extrañamiento de manera que resulta perfectamente aplicable a Rotpeter: “el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí” (Marx, 1844/1968, p. 77). Basta sustituir «trabajo» por «imitación de lo humano» para comprender la experiencia del mono: Rotpeter solo se siente él mismo cuando no está actuando como humano, y cuando actúa como humano, está fuera de sí.


El proceso de humanización de Rotpeter no es un proceso de salida de la alienación ni de conquista de la dignidad, sino, simplemente, la búsqueda de una salida para mejorar su situación como sujeto alienado. Y esto es así porque el europeo educado al que imita está sufriendo la misma alienación como consecuencia de su propia educación. Dicha educación es, en el fondo, domesticación, pues el europeo educado hace la distinción entre humano y animal olvidando su propia dimensión animal —su corporeidad—. Rousseau ya había diagnosticado esta patología de la civilización en el Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres, señalando que las circunstancias del progreso civilizatorio son las que “perfeccionaron la razón humana deteriorando la especie”, convirtiendo al hombre en malo al hacerlo sociable (Rousseau, 1755/2010, Segunda Parte). La educación europea que imita Rotpeter sería, para Rousseau, precisamente esta racionalización que aleja al hombre de su naturaleza originaria. En este punto es útil recordar que Kant, en su Antropología en sentido pragmático, distingue entre el conocimiento fisiológico del hombre —que investiga lo que la naturaleza hace del hombre— y el conocimiento pragmático, que se ocupa de “lo que él, como ente que actúa libremente, hace, o puede y debe hacer, de sí mismo” (AA 07: 119). La domesticación que sufre el europeo educado anula precisamente esta dimensión pragmática: lo reduce a su dimensión fisiológica y lo convierte en objeto de procesos externos que determinan su voluntad desde fuera, lo que Kant denomina «heteronomía». En efecto, para Kant, “cuando la voluntad busca la ley que ha de determinarla en algún otro lugar diferente a la aptitud de sus máximas para su propia legislación universal (…) se produce entonces heteronomía. No es entonces la voluntad la que se da a sí misma la ley, sino que es el objeto (…) el encargado de dar tal ley” (GMS, AA 04: 441). Esta alienación que vive el humano educado es otra forma de tratar a las personas como medios en vistas del progreso científico y tecnológico.


Con la reflexión que suscita el cuento de Kafka se abre una aclaración respecto de la ética kantiana, ya que normalmente se la entiende como adversa a la corporeidad humana, cuando en realidad el cuidado de la corporeidad es una dimensión del tratar a la persona como un fin en sí. En La metamorfosis este punto queda más claro, ya que Gregor Samsa sufre una alteración en su corporeidad, y eso termina generando la vulneración de su dignidad que, a su vez, conduce a la alienación. Marx, en el mismo sentido, denuncia cómo el trabajo enajenado “hace extraños al hombre su propio cuerpo, la naturaleza fuera de él, su esencia espiritual, su esencia humana” (Marx, 1844/1968, p. 79). La corporeidad no es un accidente de la persona, sino el lugar mismo donde la alienación se hace concreta e irreversible, como lo ilustra de manera magistral la transformación de Gregor. La relación entre autonomía y dignidad corporal está presente en Kant cuando señala que “la autonomía es, pues, el fundamento de la dignidad de la naturaleza humana y de toda naturaleza racional” (GMS, AA 04: 436): si la naturaleza humana —incluyendo su dimensión corporal— no puede desplegarse autónomamente, la dignidad queda comprometida.


Nos encontramos entonces ante la pregunta central de estas obras de Kafka: ¿qué es la humanidad? Cuando interpretamos el cuento del Informe como una señal de que la libertad es una ilusión, estamos perdiendo algo valioso de la obra. Lo que, más bien, se está diciendo es que la cultura contemporánea, representada por la educación europea, intenta condicionar lo incondicionado, es decir, utiliza sus energías en reducir la libertad humana por medio de procesos de alienación cada vez más complejos. Pero la libertad es irreductible. Kant es muy claro en este punto: en la Metafísica de las costumbres afirma que la libertad es “el derecho único, original, que asiste a todo hombre en virtud de su humanidad” (MS, AA VI, p. 237)


Referencias bibliográficas



Forst, R. (2024). The Noumenal Republic: Critical Constructivism After Kant. Polity Press.


Kafka, F. (1917/1920). Ein Bericht für eine Akademie [Informe para una academia]. Publicado por primera vez en la revista Der Jude (1917); incluido en el volumen Ein Landarzt (Un médico rural). Kurt Wolff Verlag.


Kafka, F. (1915/1983). Die Verwandlung [La metamorfosis] (J. J. del Solar Bardelli, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1915).


Kant, I. (1785/1996). Fundamentación de la metafísica de las costumbres (J. Mardomingo, Trad.). Editorial Ariel. (Obra original publicada en 1785).


Kant, I. (1797/1989). La metafísica de las costumbres (A. Cortina Orts y J. Conill Sancho, Trads.). Tecnos. (Obra original publicada en 1797).


Kant, I. (1798/2010). Antropología en sentido pragmático (M. Caimi, Trad.). Editorial Losada. (Obra original publicada en 1798).


Marx, K. (1844/1968). Manuscritos de economía y filosofía (F. Rubio Llorente, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original redactada en 1844).


Rousseau, J.-J. (1762/1999). El contrato social (Doppelheim, Trad.). Jorge A. Mestas Ediciones. (Obra original publicada en 1762).


Rousseau, J.-J. (1755/2010). Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres (M. Armiño, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1755).



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