Poesía de Ana Varela Tafur
- Elma Murrugarra

- 26 ene
- 3 Min. de lectura

Amazonas
Dicen que devora hombres, personajes y naves.
Que es una idea fluvial, un tema de novela.
Una fábula donde lo sagrado se expande.
Porque más allá de las islas del Mar Egeo
sus cronistas narraron extensas crónicas apuradas
que nombraban a cierta estirpe de mujeres
de cuyos senos mutilados y caderas voraces
iba a nacer una nación, una estirpe.
Dijeron incluso que llegarían en canoas
para herir a los soldados de un reino en crisis.
Para mí, es el río cotidiano a tres cuadras de mi casa
que pasa sin detenerse y no puedo beber.
Nocturno sol
Temprano las motosierras suenan.
Su dinámica funciona como una tormenta.
En su alto sonido constante hay pedazos de nubes.
Caen como esquirlas y conforman castillos en el suelo.
Las hormigas construyen casas no maderables.
Temprano el sol apura el ritual del corte.
Una llamarada de luces atraviesa los troncos a su paso.
Radiantes están los cuchillos álgidos en su certeza.
Los hombres ajustan las máquinas cortadoras.
Un bosque sin árboles es un nocturno sol.
Desaparece hacia la noche y solo vemos su sombra.
Cuerpos de madera
Por las orillas o el centro de un río
los cuerpos de madera viajan hacia los aserraderos.
Desde un puerto contemplo sus lomos mojados.
¿Has visto troncos sumergidos cruzando la ciudad?
Parecen lagartos durmiendo una siesta
o islas dispersas conducidas por balseros.
Al llegar a su destino las maderas en trozas
nos recuerdan su conflicto de uso:
"Los hombres cortan árboles y fabrican necesidades:
sillones municipales, mesitas de noche, altares,
cuadros, aparadores, souvenirs para turistas".
Eran más que trozos aserrados los cuerpos maderables.
Eran refugios de aves los milenarios shihuahuacos.
Ahora laminados y en orden son eslabones finales
de una cadena extractiva.
Sabiduría
De un bosque soy, de sus humedales.
Vivo temporadas lluviosas todo el año.
Mis días son sogas líquidas que se expanden
y nutren hojarascas con insectos desconocidos.
Voy con las hormigas a construir laberintos.
Colecciono hongos y raíces que se esparcen
en microcosmos repartidos en el arenal.
La lluvia ordena planicies en los pantanos.
El día es veloz y lento como un sol disperso.
Me rodea un albergue de troncos, un fantasma de agua.
Estoy en ruta a la estancia y camino por varaderos improvisados.
Un bote me espera en puertos momentáneos.
Me estremece una tempestad que no termina.
La gravedad deja caer nubes de gotas sobre mi cuerpo.
El agua no se detiene en su tormenta múltiple.
Aunque no tengo un paraguas extraño la garua.
"El tiempo es asunto de la lluvia", dice mi madre.
Ana Varela Tafur (Iquitos, 1963). Doctora en Literatura Latinoamericana por la Universidad de California. Pertenece al Grupo Urkututo. Ha publicado Lo que no veo en visiones (1992) Premio Copé de Oro de Poesía 1991, Voces desde la orilla (2000), Dama en el escenario (2001) y Estancias de Emilia Tangoa (2022) Premio Nacional de Literatura 2023.
Estancias de Emilia Tangoa (Pakarina Ediciones, 2022, 2024), obtuvo el Premio Nacional de Literatura 2023. En este poemario la selva amazónica habla, nos susurra vida y en un acto mágico, por ejemplo, nos convierte en hojas de un árbol que siente la tala, que siente la muerte.










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