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Poesía de Juan Oblitas Carrero

hace 22 horas
3 min de lectura



El silencio de las mariposas


Quiero saber si después de la tempestad 

mañana saldrán las mismas mariposas 

a recuperar el sol de su efímero camino.

Las hay oscuras, desconfiadas e invisibles 

y se quejan del ala que les fue arrebatada 

se quejan de los pájaros que no perdonan 

otras alas y otros sueños invertebrados.

Yo quiero saber, ahora mismo, qué pasará si 

la deuda crece, y crece el ego de las mariposas 

crece al inventar el pétalo de una rosa 

al oscurecer la piel de las hierbas intocables.

Yo quiero saber quién salvará el pulso 

clínico de las mariposas, quién pagará 

los arbitrios de su casa abandonada.

Y me pregunto por qué duran tanto las audiencias 

tanto por el minuto arriesgado de nacer 

tanto por el minuto heroico de vivir 

tanto por el minuto remediable de morir.

¡Tanta dureza contra el estómago de un pétalo!

¡Tanto ruido contra el silencio de las mariposas!


Mandamientos


Si vas a mostrarme un poco de ti, simplemente

¡Llueve!

e inúndame con tus decires diáfanos, y

Retumba

peligrosamente en los destellos de tu piel desnuda, y

Baña

las dudas que oscurecen el aliento de la luna, y

¡Dime!

que tú eres el arpa lluviosa del invierno, y

Canta

en los arpegios de tu garúa íntima, y

Huele

conmigo el susurro de la distancia sublime, y

Moja

mis labios con el sudor fresco de tus escalones, y

Asústame

con la tormenta de tus montañas y

¡Seamos!

otro río bajo el arca de nuestros sueños gemelos.



Abril


Amor, hay razones para quedarme 

acurrucado en las cuatro paredes 

de tus abriles resbalosos, 

hay razones para quedarme 

en el tallo y en el fondo de tu brisa distinta, 

hay razones para no negarme nunca 

al híbrido dulzor de tu sonrisa.

Oh, si la savia de tu conciencia hablara 

sazonarías con tu verbo 

los arcanos de nuestro huerto 

y nos inundaríamos de las malezas 

nos inundaríamos de sus caprichos, 

y muy a pesar de su viento iracundo 

nos salvarían los rescoldos encendidos 

nos salvarían sus desayunos inmortales 

bajo el alar de tus pestañas 

y los sonetos de la lluvia.

Amor, hay razones para no moverme 

nunca de tu ventana

hay razones para asquear el futuro 

y enamorarme de las mismas auroras 

absorbiendo el rocío de nuestros deseos 

como si fuese a morder 

el suave calendario de tus labios eternos.


Te volviste una flor


Tú y tus plantas 

yo y mi poesía 

a dónde iremos a parar 

en un tiempo en que todo se compra:

flores para los muertos

elegías para los difuntos

rocíos dolorosos para los deudos

canciones para los tímpanos del cielo.

Tú y tus plantas 

yo y mi poesía 

a dónde iremos a parar, 

quizá un verso mío 

jamás compre la savia 

con la que te volviste una flor.



Traslación


Giramos

alrededor de todo 

lo que amamos 

y giramos en la milésima 

de astros alucinados.

Giramos

afiebrados en las órbitas 

de un pétalo.

Giramos

sin darnos cuenta 

de la velocidad 

con que nos asfixia una flor.


Poemas del libro: Hay razones para quedarme (Máquina de Furia, 2025)


Juan Oblitas Carrero (Cajamarca, 1968). Profesor, periodista, poeta, escritor e investigador. Ha publicado los poemarios: Del batán y su terruño (2016), Sueños albos (2017) y Hay razones para quedarme (2025); el libro de relatos: Ángeles de otoño (2018); y los libros de investigación: Los últimos vientos del Ilucán (1999), Rastros y sonidos Queteq (2018) y Gente de acero y maguey (2021)


Es ganador del IX Concurso Nacional de Poesía “Antenor Samaniego” (2023). Ha sido reconocido como “Docente del Bicentenario” (2021) y “Cajamarquino del Bicentenario” (2021). Fue condecorado con las Palmas Magisteriales (2019) y distinguido como “Personaje Ilustre de la Provincia de Cutervo” (2016).


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