Poesía de Juan Oblitas Carrero

El silencio de las mariposas
Quiero saber si después de la tempestad
mañana saldrán las mismas mariposas
a recuperar el sol de su efímero camino.
Las hay oscuras, desconfiadas e invisibles
y se quejan del ala que les fue arrebatada
se quejan de los pájaros que no perdonan
otras alas y otros sueños invertebrados.
Yo quiero saber, ahora mismo, qué pasará si
la deuda crece, y crece el ego de las mariposas
crece al inventar el pétalo de una rosa
al oscurecer la piel de las hierbas intocables.
Yo quiero saber quién salvará el pulso
clínico de las mariposas, quién pagará
los arbitrios de su casa abandonada.
Y me pregunto por qué duran tanto las audiencias
tanto por el minuto arriesgado de nacer
tanto por el minuto heroico de vivir
tanto por el minuto remediable de morir.
¡Tanta dureza contra el estómago de un pétalo!
¡Tanto ruido contra el silencio de las mariposas!
Mandamientos
Si vas a mostrarme un poco de ti, simplemente
¡Llueve!
e inúndame con tus decires diáfanos, y
Retumba
peligrosamente en los destellos de tu piel desnuda, y
Baña
las dudas que oscurecen el aliento de la luna, y
¡Dime!
que tú eres el arpa lluviosa del invierno, y
Canta
en los arpegios de tu garúa íntima, y
Huele
conmigo el susurro de la distancia sublime, y
Moja
mis labios con el sudor fresco de tus escalones, y
Asústame
con la tormenta de tus montañas y
¡Seamos!
otro río bajo el arca de nuestros sueños gemelos.
Abril
Amor, hay razones para quedarme
acurrucado en las cuatro paredes
de tus abriles resbalosos,
hay razones para quedarme
en el tallo y en el fondo de tu brisa distinta,
hay razones para no negarme nunca
al híbrido dulzor de tu sonrisa.
Oh, si la savia de tu conciencia hablara
sazonarías con tu verbo
los arcanos de nuestro huerto
y nos inundaríamos de las malezas
nos inundaríamos de sus caprichos,
y muy a pesar de su viento iracundo
nos salvarían los rescoldos encendidos
nos salvarían sus desayunos inmortales
bajo el alar de tus pestañas
y los sonetos de la lluvia.
Amor, hay razones para no moverme
nunca de tu ventana
hay razones para asquear el futuro
y enamorarme de las mismas auroras
absorbiendo el rocío de nuestros deseos
como si fuese a morder
el suave calendario de tus labios eternos.
Te volviste una flor
Tú y tus plantas
yo y mi poesía
a dónde iremos a parar
en un tiempo en que todo se compra:
flores para los muertos
elegías para los difuntos
rocíos dolorosos para los deudos
canciones para los tímpanos del cielo.
Tú y tus plantas
yo y mi poesía
a dónde iremos a parar,
quizá un verso mío
jamás compre la savia
con la que te volviste una flor.
Traslación
Giramos
alrededor de todo
lo que amamos
y giramos en la milésima
de astros alucinados.
Giramos
afiebrados en las órbitas
de un pétalo.
Giramos
sin darnos cuenta
de la velocidad
con que nos asfixia una flor.
Poemas del libro: Hay razones para quedarme (Máquina de Furia, 2025)
Juan Oblitas Carrero (Cajamarca, 1968). Profesor, periodista, poeta, escritor e investigador. Ha publicado los poemarios: Del batán y su terruño (2016), Sueños albos (2017) y Hay razones para quedarme (2025); el libro de relatos: Ángeles de otoño (2018); y los libros de investigación: Los últimos vientos del Ilucán (1999), Rastros y sonidos Queteq (2018) y Gente de acero y maguey (2021).
Es ganador del IX Concurso Nacional de Poesía “Antenor Samaniego” (2023). Ha sido reconocido como “Docente del Bicentenario” (2021) y “Cajamarquino del Bicentenario” (2021). Fue condecorado con las Palmas Magisteriales (2019) y distinguido como “Personaje Ilustre de la Provincia de Cutervo” (2016).











Comentarios