La red que conecta a Keiko Fujimori con el operador de bots preso por intento de feminicidio
- Redacción El Salmón

- hace 23 horas
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Fernando Cerimedo, detenido en Bolivia e investigado por un presunto intento de feminicidio, no es solamente un consultor argentino con un pasado polémico. Es una pieza visible de una infraestructura política que atraviesa América Latina y combina campañas digitales, medios, operadores y redes de influencia.
En el Perú, uno de sus vínculos más relevantes pasa por Carlos Díaz-Rosillo, amigo y consejero de la presidenta Keiko Fujimori. La conexión revela el lugar que ocupa el nuevo poder peruano dentro de las redes regionales de la nueva derecha.
El hombre detrás de la máquina
Mucho antes de ser detenido en Bolivia, Cerimedo había construido una carrera como consultor político y especialista en comunicación digital. Su nombre apareció asociado a las campañas de Jair Bolsonaro en Brasil, Javier Milei en Argentina y, más recientemente, Rodrigo Paz en Bolivia. También intervino en la campaña del Rechazo al proyecto de nueva Constitución chilena de 2020.
Su importancia radica menos en la imagen convencional del publicista que en la concepción de la política que ha defendido públicamente: no se trata simplemente de producir publicidad electoral, sino de intervenir en la conversación digital.
En una entrevista concedida a La Nación en 2023, Cerimedo reconoció que disponía de trolls y explicó que realizaba "campañas negativas". Distinguía estas últimas de las campañas sucias y sostenía que consistían en difundir información desfavorable sobre un adversario de manera suficientemente incisiva como para convertirla en un asunto de conversación pública.
En otra declaración llegó a afirmar que manejaba decenas de miles de cuentas en X en favor de Milei. Cerimedo fue además una figura importante en la maquinaria digital que acompañó el ascenso del presidente argentino. Su empresa Numen estuvo vinculada a Madero Media Group, responsable de La Derecha Diario, uno de los medios digitales más próximos al universo libertario argentino. Según La Nación, Cerimedo también estuvo involucrado en la estrategia digital de Milei y llegó a integrar su círculo político durante la campaña de 2023.
Su trayectoria brasileña es igualmente relevante. Cerimedo participó en el ecosistema bolsonarista y estuvo relacionado con la difusión de narrativas que cuestionaban el resultado electoral de 2022. La Nación ha señalado que admitió haber impulsado el movimiento que difundió la denuncia de un supuesto fraude en la elección que ganó Luiz Inácio Lula da Silva.
En Chile, su empresa Numen produjo en 2020 una encuesta digital que mostraba un escenario muy distinto del que registraban las principales encuestadoras: mientras estudios como Cadem, Criteria y Data Influye ubicaban el Apruebo ampliamente por encima del Rechazo, el estudio difundido por Numen proyectaba una ventaja del Rechazo. El resultado real terminó siendo 78,28% para el Apruebo y 21,72% para el Rechazo.
De la publicidad a la fabricación de conversación
Las campañas electorales contemporáneas ya no dependen exclusivamente de spots televisivos, mítines o publicidad en redes. Una parte cada vez mayor de la disputa consiste en decidir qué temas parecen importantes, quién parece estar siendo atacado, qué acusaciones se vuelven virales y qué opiniones aparentan tener un respaldo social mayor del que realmente tienen.
En ese terreno, los bots y las cuentas coordinadas cumplen una función específica. No necesariamente necesitan convencer a millones de personas. Pueden bastar para producir una sensación de tendencia, instalar una etiqueta, amplificar una acusación o conseguir que un asunto termine siendo recogido por periodistas y medios tradicionales.
La lógica es circular: una red digital produce un tema; el tema adquiere visibilidad; los medios lo recogen; la cobertura mediática devuelve legitimidad al contenido inicial; y esa legitimidad vuelve a las redes.
Por eso el hallazgo de una "mini granja de bots" durante los allanamientos realizados en Bolivia resulta relevante. Las autoridades bolivianas reportaron el hallazgo del sistema mientras investigaban a Cerimedo por otros delitos.
El hilo que llega hasta Keiko Fujimori
El vínculo documentado se llama Carlos Díaz-Rosillo, politólogo cubano-estadounidense y exfuncionario de la administración de Donald Trump, es fundador y director del Adam Smith Center for Economic Freedom de Florida International University.
El centro se ha convertido en un espacio de encuentro de políticos y figuras de la derecha latinoamericana. Entre sus invitados y colaboradores se encuentran dirigentes y exgobernantes de distintos países de la región, y Keiko Fujimori pasó de ser invitada a participar en sus actividades a incorporarse como docente.
En abril de 2025, Fujimori anunció su incorporación al centro. Un año después, durante la campaña presidencial peruana, Díaz-Rosillo confirmó que había recibido US$45.000 por actividades académicas, clases, mentorías y proyectos de investigación desarrollados durante un año.
El 23 de marzo de 2025, Cerimedo publicó una fotografía junto a Díaz-Rosillo. La imagen demuestra que ambos hombres pertenecen a un mismo circuito de relaciones políticas y personales. Días después, Fujimori anunció su incorporación al centro dirigido por Díaz-Rosillo. La conexión fue posteriormente investigada por La República, que documentó el vínculo entre el consultor argentino y el asesor de la entonces candidata.
Díaz-Rosillo, además, no es una figura académica distante de la política peruana. La relación con Fujimori se volvió personal. Él mismo ha sido presentado como amigo y consejero de la actual presidenta.
Cuando Fujimori trabajó para el Adam Smith Center era una candidata que intentaba llegar por cuarta vez a la Presidencia. Hoy es la presidenta del Perú. Eso convierte una relación que podría haberse considerado simplemente parte del circuito internacional de una campaña electoral en un asunto de interés político mucho mayor.
El nuevo gobierno peruano llega al poder después de una elección extremadamente estrecha y en un momento en que el país atraviesa una fuerte crisis de seguridad, una profunda desconfianza hacia las instituciones y una disputa intensa por el control de la conversación pública. En ese contexto, resulta relevante saber quiénes son los operadores, asesores, centros de pensamiento y redes internacionales que rodean al poder peruano.
El Perú dentro de una red regional
Durante años, la política peruana fue analizada principalmente desde una perspectiva nacional: Fuerza Popular, el antifujimorismo, los medios locales, los grupos empresariales, el Congreso y las instituciones electorales. Pero la trayectoria de Cerimedo obliga a mirar el fenómeno desde otro lugar.
El programa La Encerrona informó que había encontrado evidencia de que Cerimedo sí apoyó la campaña presidencial de Keiko Fujimori. El programa presentó el hallazgo como el "rastro peruano" del consultor argentino y sostuvo que su participación en la campaña de Fuerza Popular estaba confirmada..
La nueva derecha latinoamericana opera cada vez más como un ecosistema regional. Los mismos consultores aparecen en diferentes países. Los mismos medios digitales reproducen narrativas similares. Los mismos influencers participan en campañas distintas. Los mismos centros de pensamiento reúnen a políticos de diferentes nacionalidades. Y las mismas técnicas de comunicación —desde las campañas negativas hasta las redes coordinadas— pueden trasladarse rápidamente de una elección a otra.
Argentina, Brasil, Chile, Bolivia y Honduras aparecen en la trayectoria pública de Cerimedo. El Perú aparece conectado a ella mediante relaciones personales y políticas que pasan por Díaz-Rosillo.










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