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¿No terminas de entender todo lo de "farmear aura"? Aquí te contamos el chisme completo

Actualizado: hace 10 minutos



Si últimamente has visto videos de adolescentes que se enfrentan en medio de una plaza, se miran fijamente, hacen gestos extraños, imitan personajes, realizan una pose, bailan unos segundos o simplemente caminan de una manera exageradamente segura mientras un grupo de personas grita alrededor, probablemente te hayas encontrado con una de las últimas obsesiones de la cultura de internet: las llamadas batallas de aura.


El nombre puede resultar desconcertante, sobre todo porque la palabra "aura" parece remitir inmediatamente a cuestiones espirituales o esotéricas. En este caso, sin embargo, se trata de otra cosa. En la jerga de las redes sociales, tener "aura" significa proyectar carisma, seguridad, estilo o una presencia capaz de llamar la atención de los demás. Cuando alguien hace algo que aumenta esa impresión, se dice que está farmeando aura. La expresión combina así una idea bastante antigua —la capacidad de una persona para resultar magnética— con una palabra tomada directamente del universo de los videojuegos.


"Farmear" viene del inglés farm, que significa cultivar o cosechar, pero adquirió un significado específico en la cultura gamer. En un videojuego, un jugador puede repetir determinadas acciones para conseguir experiencia, dinero, objetos o recursos y, de esa manera, hacer progresar a su personaje. La misma lógica se trasladó al carisma: si una persona realiza repetidamente acciones que hacen que los demás la perciban como segura, atractiva, poderosa o especialmente cool, está acumulando, en sentido figurado, puntos de aura.


La gracia del concepto está en que el aura no depende necesariamente de hacer algo extraordinario. Muchas veces ocurre lo contrario: una acción sencilla puede producir una enorme cantidad de "aura" si quien la realiza parece completamente cómodo y seguro de sí mismo. Una mirada, una forma de caminar, una pose o una reacción en el momento adecuado pueden adquirir valor dentro de este código porque transmiten la sensación de que la persona tiene el control de la situación. La cultura de internet convierte entonces esa percepción subjetiva en una especie de sistema de puntos.


El meme que ayudó a convertir el aura en un fenómeno mundial


La expresión ya circulaba antes de que se produjera el gran fenómeno viral de 2025, especialmente en comunidades relacionadas con el anime, los videojuegos, el looksmaxxing y la cultura de memes. Uno de los referentes que ayudaron a popularizar la idea fue Sung Jinwoo, protagonista de Solo Leveling, cuya transformación a lo largo de la historia encajaba perfectamente con la idea de aumentar progresivamente el poder, la presencia y la apariencia de un personaje.


Pero en 2025 apareció una imagen que terminó convirtiéndose en una especie de representación universal del concepto. Ocurrió en Indonesia, durante el Pacu Jalur, una tradicional competición de embarcaciones largas que se celebra en la provincia de Riau. Allí, un niño llamado Rayyan Arkan Dikha se hizo viral por los movimientos que realizaba de pie en la parte delantera de una de las embarcaciones mientras esta avanzaba a gran velocidad.


Dikha desempeñaba un papel tradicional dentro de la tripulación: era el niño que bailaba y realizaba movimientos para animar a los remeros y al público. Sin embargo, cuando las imágenes comenzaron a circular por las redes internacionales, los usuarios las interpretaron mediante el lenguaje que ya estaba desarrollándose en internet. El niño parecía estar perfectamente tranquilo mientras permanecía de pie sobre una embarcación en movimiento, realizando sus movimientos con una seguridad y una naturalidad que contrastaban con la dificultad de lo que estaba haciendo.


Aquello fue bautizado en las redes como aura farming. El niño no había inventado el término ni estaba participando en una competición de aura; lo que ocurrió fue que su actuación se convirtió en uno de los ejemplos más populares utilizados para explicar qué significa "farmear aura". El video alcanzó una enorme difusión y terminó asociando la imagen de Dikha con toda la idea de acumular carisma mediante una actuación aparentemente effortless.


A partir de entonces, el concepto dejó de estar limitado a determinados rincones de internet y comenzó a utilizarse para describir prácticamente cualquier situación en la que alguien pareciera aumentar su presencia o su prestigio mediante una acción especialmente llamativa.


Ahora se compite para ver quién tiene más aura


Durante 2026, el fenómeno dio un paso que ayuda a explicar por qué ahora aparecen tantos videos de jóvenes enfrentándose cara a cara. El aura dejó de ser solamente una manera de describir lo que alguien hacía en un video y comenzó a convertirse en una actividad competitiva presencial.


Las llamadas aura battles, aura offs o batallas de aura se están celebrando en diferentes lugares de América Latina. Uno de los focos más visibles ha sido México, donde jóvenes se han reunido en espacios públicos para enfrentarse delante de un círculo de espectadores. También se han registrado encuentros en otros países de la región y el formato ya está llegando a Europa.


La estructura recuerda a otras formas de competición juvenil que seguramente resulten más familiares. Hay dos participantes, existe un público alrededor y cada uno dispone de un momento para demostrar sus habilidades. La diferencia es que aquí no existe una disciplina técnica única que determine quién es mejor. Un participante puede recurrir a una pose, otro a un movimiento de baile, otro a una referencia de un meme y otro puede construir toda su actuación alrededor de una entrada teatral o una expresión facial.


En una batalla reciente registrada en Ciudad de México, por ejemplo, los participantes utilizaron movimientos y referencias que incluían el famoso salto de celebración de Cristiano Ronaldo y el llamado mewing, además de otras expresiones reconocibles para quienes están familiarizados con la cultura de TikTok. El público reacciona en tiempo real y esa reacción forma parte fundamental del espectáculo.


Esto explica por qué alguien que no pertenece a esa cultura puede mirar una batalla de aura y preguntarse qué demonios está viendo. Muchas de las acciones realizadas no tienen un significado propio fuera del universo de internet. Su valor está en que los participantes y los espectadores reconocen la referencia. El competidor demuestra que conoce el código, sabe utilizarlo y, sobre todo, consigue hacerlo de una manera que produzca una reacción.


No existe un reglamento universal porque precisamente esa es parte de la gracia


Las batallas de aura todavía no funcionan como un deporte convencional. No existe una federación internacional, una tabla oficial de puntuaciones ni un manual que determine exactamente cuántos puntos vale cada movimiento. La organización cambia de un encuentro a otro y, en muchos casos, el ganador se decide mediante la reacción del público o mediante un jurado.


Esto hace que una batalla pueda parecerse a un concurso de baile, a una batalla de improvisación, a una competición de memes o incluso a una pequeña representación teatral. Lo que permanece constante es la idea de que cada participante debe conseguir que el público perciba que posee más presencia que su rival.


La improvisación tiene un papel importante porque el participante no sabe exactamente qué hará el otro. Puede responder utilizando otro gesto, introducir una referencia diferente o intentar superar la actuación anterior mediante una combinación inesperada de movimientos. Por eso la competición depende tanto del conocimiento de la cultura digital como de la capacidad para presentarse ante otras personas.


En ese sentido, las batallas de aura tienen una característica particular: no gana necesariamente quien tenga más habilidad física, sino quien sepa convertir mejor los códigos de internet en una actuación frente a un público. Una persona puede conocer perfectamente un meme, entender por qué determinado gesto resulta gracioso o impresionante y tener la suficiente seguridad para reproducirlo en el momento adecuado. Esa familiaridad con la cultura digital se convierte entonces en una especie de capital dentro de la competencia.


¿Y qué hacen exactamente los participantes?


Las actuaciones pueden incluir poses, gestos con las manos, miradas, movimientos de baile, imitaciones de celebridades, referencias a personajes de anime, pequeños números acrobáticos, caminatas exageradamente seguras y cualquier otra acción que pueda ser interpretada como una demostración de presencia. Algunos participantes recurren a movimientos que ya son conocidos en internet.


El gesto de "6-7", por ejemplo, puede aparecer dentro de una actuación aunque originalmente pertenezca a otro fenómeno viral. También pueden aparecer gestos relacionados con el mewing, celebraciones deportivas, movimientos de personajes de videojuegos o anime y referencias que probablemente cambien rápidamente a medida que aparecen nuevos memes.


La clave está en que el participante no se limita a repetir mecánicamente el gesto. Tiene que incorporarlo a una actuación. Una misma referencia puede producir una reacción completamente distinta dependiendo de cómo se utilice, y ahí aparece uno de los elementos más importantes del fenómeno: la personalidad.


Por eso las batallas no tienen una coreografía fija. Cada participante intenta encontrar una combinación que le permita destacar y, al mismo tiempo, demostrar que entiende las referencias que forman parte del repertorio colectivo de su generación.


El público es tan importante como quienes compiten


El público es fundamental porque el aura depende de la percepción de los demás. Los espectadores gritan, ríen, aplauden y graban con sus teléfonos, y esa reacción colectiva termina convirtiendo los gestos y poses de los participantes en una verdadera competencia. Además, muchos de esos videos se publican después en TikTok, Instagram y otras plataformas, de modo que una batalla ocurrida en una plaza puede llegar a miles o millones de personas.


Así se cierra el círculo: un gesto se populariza en internet, pasa a las batallas presenciales y luego regresa a las redes convertido en nuevo contenido. Quienes lo ven pueden incorporarlo a su propio repertorio y llevarlo a otra competencia, haciendo que el fenómeno se reproduzca y cambie constantemente entre la calle y las pantallas.

Y sí, en algunos casos ya hay premios reales


Aquí aparece una ironía bastante divertida de todo el asunto: los puntos de aura son imaginarios, pero algunas de las competiciones empiezan a tener consecuencias bastante reales.


En México, por ejemplo, durante agosto de 2026 se anunciaron batallas con premios de hasta 3.000 pesos mexicanos. Eso significa que una actividad que comenzó como una broma sobre acumular puntos imaginarios de carisma puede terminar con participantes compitiendo por dinero real.


Este paso resulta importante porque muestra cómo funcionan muchos fenómenos nacidos en las redes. Primero aparece una expresión que circula entre un grupo relativamente pequeño de usuarios; después se convierte en meme, los creadores de contenido comienzan a reproducirla, aparecen encuentros presenciales y finalmente surgen personas que organizan actividades alrededor de ella. En ese momento deja de ser solamente una expresión lingüística y comienza a convertirse en una práctica social.


¿Por qué esto resulta tan atractivo para los jóvenes?


Reducir las batallas de aura a una moda de TikTok sería quedarse corto. En ellas confluyen memes, música, videojuegos, anime, humor y competición, pero también la necesidad de demostrar que se conocen los códigos culturales del propio grupo. Para quien no reconoce las referencias, una batalla puede parecer incomprensible; para quienes comparten ese lenguaje, cada pose, gesto o movimiento puede funcionar como una señal de pertenencia.


Por eso el aura puede entenderse también como una forma de lenguaje social: no se trata solo de parecer seguro o carismático, sino de saber utilizar símbolos que los demás reconocen y valoran. El problema es que ese repertorio cambia con enorme rapidez porque depende de las redes sociales; un gesto que hoy provoca gritos puede quedar viejo en cuestión de semanas.


Entonces, ¿qué significa realmente que alguien esté "farmeando aura"?


Cuando alguien dice que una persona está "farmeando aura", está describiendo, en tono humorístico, una acción destinada a aumentar la impresión de seguridad, carisma o estilo que proyecta. Un futbolista que celebra un gol de manera especialmente llamativa puede "ganar aura"; alguien que intenta hacer una pose para impresionar y termina cayéndose puede "perderla". La expresión convierte así el carisma en una especie de marcador de videojuego, con puntos imaginarios que suben o bajan según la reacción de los demás.


La diferencia es sencilla: tener aura describe la presencia que una persona proyecta, mientras que farmear aura implica intentar construirla deliberadamente. Y justamente ahí está buena parte del humor del término: cuanto más evidente resulta que alguien está esforzándose por parecer cool, mayor es el riesgo de que termine perdiendo aura.


Así que, si la próxima vez ves a dos adolescentes enfrentándose en una plaza mientras uno hace el gesto de "6-7", otro recurre al mewing y el público grita alrededor, ya sabes qué estás viendo: una competencia en la que intentan demostrar quién consigue proyectar más de eso que internet convirtió en una especie de puntuación social imaginaria: el aura.

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