Poesía de Alexander Forsyth
- Elma Murrugarra

- 16 feb
- 3 Min. de lectura

Encuentro de espacios imaginados
VIENES A MÍ COMO tenue luz que anuncia:
«Será de día», dices, y sé que nos alcanzará la noche.
Así verás nuestra tablilla quieta y completa.
Luego vendrás como llega el invierno,
sigilosa arropada gris
con nombres que nunca serán.
¿Cómo nombrarte? A la hora del pan
compones versos con llanto y sangre densa...
Y Ella responde
CUANDO ESTÁS EN Mí, todo me penetra.
Tus ríos y tus montes y tus seres alados
y tus fieras rampantes se hunden contigo,
pues eres llave de los misterios que contengo.
Soy el Cielo, el Mar y la Tierra.
Aves, sierpes y peces muerden mi carne
y beben de mi leche.
Mis fuentes conocen los Abismos del Alma.
He dicho a mi Esposo: «Tu sacerdocio alivia
el castigo y abre mis puertas clausuradas».
Soy el Cántaro que guarda todas las cosas.
Imploración nocturna
DAME DEL AMOR que no mengua
y báñame con Agua de Vida.
Así diga que hambre no tenga
y que la mesa no está ya servida.
¡Abre tus ojos, Corazón, aunque lleves
la realidad del dolor presentida!
En silencio esperando
SIENTO tu ausencia
como nube oscura
que envuelve mis días.
Como un atardecer
cuyos senderos
se cierran a mis pasos.
Como un lienzo vacío
que, mustio, desespera
por trazos y colores.
Como una mano
que, ardiendo en deseos,
permanece extendida
en silencio esperando.
En pos de lóbrega condena
MUDANZA DE LA SOSPECHA que todo lo imagina
movimiento atónito que inicia
el soplo pendular que todo lo termina.
¡Quieto arrasas unos sentimientos
que no te alcanzan que no que no
[que no sospechas!
Enigma de las horas
HORADAR. La piedra.
Horadar la noche. Penetrar las sombras.
Perforar. Hundirse. Hurgar.
Hora. Dar.
Horar: Marcar las horas, darlas.
Orar: Penetrar las horas, recibirlas.
Ahora dar.
Horadar la leve sombra de las horas.
Perforar las cosas o profanar las casas.
Penetrar y horadar y perforar nada: Nada.
Dar la hora o dar ahora.
Orar al sumergirnos en las sombras,
en la humedad de las horas,
en el penetrante aroma-de-tus-horas.
Viejas promesas
DETENIDA LA NORIA del tiempo por la entropía
de nuestros afanes, ¿cómo alimentar ahora los miedos?
Una oscura tela cubre el rostro que esconde
nuestros pesados sarmientos.
Y las frágiles facciones de encantos adquiridos,
de vigilias sin aguardiente y sin estiércol
resbalan buscando un cauce que los elude.
Los truenos, aunque provengan de un V8,
son truenos, al fin y al cabo, me digo.
Retomo entonces el camino con golpes de espuela
en los ijares del resignado jumento...
(«A estas alturas ya no me duelen los flancos», piensa.)
Sin palabras, al tiento, maldigo.
Alexander Forsyth Rebagliati (1955 - 2019). Escritor, pintor y editor. Fundó las editoriales Australis (1990), Laberintos (2001), Centro Peruano de Estudios Culturales CPEC (2006) y Trashumantes; y la revista de microficción Fix100. Publicó con varios seudónimos: Gaspar Ruiz de Castilla, el libro de aforismos Bar de La Mancha (Trashumantes, 2015); Alexander Sandman, el poemario Horas sin nombre (Trashumantes, 2017); Ragnarök Cutipa, el volumen de microficción Instrucciones para decir Bla (Tierra Baldía, 2018) y como Baltasar Andurriales, el díptico Blaberintos (Tierra Baldía, 2018).
Horas sin nombre (Trashumantes, 2017). Bello libro de poesía escrito por Alexander Forsyth, bajo el seudónimo de Alexander Sandman. Un canto de amor y desamor para alguien, para algún lugar, para un tiempo, sin nombres; que se pierden y perduran en estas páginas.










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