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Poesía de Alexander Forsyth




Encuentro de espacios imaginados

 

VIENES A MÍ COMO tenue luz que anuncia:

«Será de día», dices, y sé que nos alcanzará la noche.

 

Así verás nuestra tablilla quieta y completa.

 

Luego vendrás como llega el invierno,

                                  sigilosa     arropada    gris

con nombres que nunca serán.

 

¿Cómo nombrarte? A la hora del pan

compones versos con llanto y sangre densa...

 

 

 

Y Ella responde

 

CUANDO ESTÁS EN Mí, todo me penetra.

 

Tus ríos y tus montes y tus seres alados

y tus fieras rampantes se hunden contigo,

pues eres llave de los misterios que contengo.

 

Soy el Cielo, el Mar y la Tierra.

Aves, sierpes y peces muerden mi carne

y beben de mi leche.

 

Mis fuentes conocen los Abismos del Alma.

 

He dicho a mi Esposo: «Tu sacerdocio alivia

el castigo y abre mis puertas clausuradas».

 

Soy el Cántaro que guarda todas las cosas.

 

 

 

Imploración nocturna

 

DAME DEL AMOR que no mengua

y báñame con Agua de Vida.

 

Así diga que hambre no tenga

y que la mesa no está ya servida.

 

¡Abre tus ojos, Corazón, aunque lleves

la realidad del dolor presentida!

 

 

 

En silencio esperando

 

SIENTO tu ausencia

como nube oscura

que envuelve mis días.

 

Como un atardecer

cuyos senderos

se cierran a mis pasos.

 

Como un lienzo vacío

que, mustio, desespera

por trazos y colores.

 

Como una mano

que, ardiendo en deseos,

permanece extendida

en silencio esperando.

 

 

 

En pos de lóbrega condena

 

MUDANZA DE LA SOSPECHA que todo lo imagina

movimiento atónito que inicia

el soplo pendular que todo lo termina.

 

¡Quieto arrasas unos sentimientos

que no te alcanzan    que no    que no

                                                     [que no sospechas!

 

 

 

Enigma de las horas

 

HORADAR. La piedra.

Horadar la noche. Penetrar las sombras.

Perforar. Hundirse. Hurgar.

Hora. Dar.

Horar: Marcar las horas, darlas.

Orar: Penetrar las horas, recibirlas.

Ahora dar.

Horadar la leve sombra de las horas.

Perforar las cosas o profanar las casas.

Penetrar y horadar y perforar nada: Nada.

Dar la hora o dar ahora.

Orar al sumergirnos en las sombras,

en la humedad de las horas,

en el penetrante aroma-de-tus-horas.

 

 

 

Viejas promesas

 

DETENIDA LA NORIA del tiempo por la entropía

de nuestros afanes, ¿cómo alimentar ahora los miedos?

 

Una oscura tela cubre el rostro que esconde

nuestros pesados sarmientos.

Y las frágiles facciones de encantos adquiridos,

de vigilias sin aguardiente y sin estiércol

resbalan buscando un cauce que los elude.

Los truenos, aunque provengan de un V8,

son truenos, al fin y al cabo, me digo.

 

Retomo entonces el camino con golpes de espuela

en los ijares del resignado jumento...

 

(«A estas alturas ya no me duelen los flancos», piensa.)

Sin palabras, al tiento, maldigo.

 

 

 

Alexander Forsyth Rebagliati (1955 - 2019). Escritor, pintor y editor. Fundó las editoriales Australis (1990), Laberintos (2001), Centro Peruano de Estudios Culturales CPEC (2006) y Trashumantes; y la revista de microficción Fix100. Publicó con varios seudónimos: Gaspar Ruiz de Castilla, el libro de aforismos Bar de La Mancha (Trashumantes, 2015); Alexander Sandman, el poemario Horas sin nombre (Trashumantes, 2017); Ragnarök Cutipa, el volumen de microficción Instrucciones para decir Bla (Tierra Baldía, 2018) y como Baltasar Andurriales, el díptico Blaberintos (Tierra Baldía, 2018).

 

Horas sin nombre (Trashumantes, 2017). Bello libro de poesía escrito por Alexander Forsyth, bajo el seudónimo de Alexander Sandman. Un canto de amor y desamor para alguien, para algún lugar, para un tiempo, sin nombres; que se pierden y perduran en estas páginas.

 

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