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La guerra contra Irán y el núcleo totalitario del nuevo capitalismo





La guerra contra Irán, iniciada en el primer trimestre de 2026, no puede ser analizada como un simple episodio de la geopolítica tradicional de Oriente Medio. Se trata, fundamentalmente, de una fractura sistémica que cuestiona los pilares de la modernidad política y económica global. La agresión no representa solo un despliegue de fuerza militar convencional, sino la culminación de un proceso de mutación del capital y de erosión acelerada de las democracias liberales. Es posible observar cómo las estructuras de poder se transforman antes de ser plenamente nombradas; hoy, esa metamorfosis se manifiesta a través de una simbiosis entre bombas y algoritmos.


Este análisis se propone desentrañar cómo el nuevo capitalismo y el neo-autoritarismo convergen en este conflicto, utilizando las tesis de pensadores contemporáneos que permiten interpretar este evento no solo como un conflicto regional, sino como el nacimiento de un orden global profundamente inquietante.


Esta crisis nos obliga a considerar que la guerra contemporánea ha dejado de ser la "continuación de la política por otros medios" para convertirse en el fundamento mismo de una nueva ontología del poder. La densidad de la agresión actual sugiere que el sistema internacional ha agotado sus mecanismos de mediación simbólica, recurriendo a la violencia tecnológica como única forma de resolución ante la pérdida de hegemonía.


Desde una perspectiva académica, es crucial identificar que no estamos ante una anomalía pasajera, sino ante la configuración de un nuevo régimen de verdad donde la fuerza técnica suplanta a la razón deliberativa. La guerra en 2026 funciona como un dispositivo que redefine las categorías de soberanía y autonomía de las naciones, exigiendo una reflexión que sea capaz de atravesar la superficie de los comunicados oficiales para encontrar las raíces de un autoritarismo que se pretende universal y definitivo en su capacidad de control social y militar. Por otro lado, esta reflexión no relativiza las evidentes características totalitarias y fundamentalistas del régimen iraní (largamente denunciadas y conocidas). Si no, que se centra en las acciones que viene desarrollando la administración Trump, ocasionando una enorme desestructuración regional y mundial, cuyas consecuencias son imprevisibles.


John Gray y el colapso del orden liberal internacional


John Gray ofrece la premisa fundamental para este análisis: la desintegración definitiva del orden internacional basado en reglas. Para Gray, la guerra contra Irán funciona como el certificado de defunción de la ilusión de que el comercio global y los valores occidentales crearían una convergencia universal hacia la estabilidad y la paz perpetua. En este "mundo que no volverá", la historia ha retomado su cauce más trágico y realista, donde la fuerza bruta y el interés nacional se imponen sobre los tratados diplomáticos que otrora pretendieron regular la convivencia entre naciones. 


Gray sostiene que el capitalismo, lejos de ser un agente pacificador, ha mutado en una lucha desesperada por recursos escasos y supremacía tecnológica en un planeta exhausto. Esta visión obliga a aceptar que las instituciones creadas tras 1945 han perdido su capacidad regulatoria, dejando paso a un escenario hobbesiano donde las potencias ya no buscan el consenso, sino la prevalencia mediante el poder crudo.


La reflexión de Gray nos invita a cuestionar la teleología del progreso que dominó el pensamiento occidental durante décadas. Al observar el conflicto actual, se hace evidente que la modernidad no ha desembocado en una civilización global armoniosa, sino en una sofisticación de la barbarie mediada por la técnica. La guerra contra Irán revela que la interdependencia económica no era una garantía contra el conflicto, sino un nuevo campo de batalla donde el desabastecimiento y la sanción preparan el terreno para el bombardeo.


En este sentido, la desintegración del orden liberal no es un retroceso hacia el pasado, sino el advenimiento de una era donde la racionalidad técnica se pone al servicio de impulsos atávicos de dominio. La densidad reflexiva de Gray nos permite entender que la caída de este orden es irreversible porque los presupuestos intelectuales que lo sostenían —el universalismo y el laicismo liberal— han sido sustituidos por nacionalismos tecnológicos que no reconocen ninguna autoridad moral por encima de su propia capacidad de ejecución bélica.


Claude Serfati: El Sistema Militar-Industrial como núcleo totalitario


La estructura que sostiene esta agresividad exterior se identifica, según Claude Serfati, como el "núcleo totalitario" del capitalismo contemporáneo: los sistemas militar-industriales (SMI). Serfati advierte que el SMI no es un sector económico periférico o una industria más, sino una integración orgánica de lo político, lo militar y lo tecnológico que opera al margen de cualquier control democrático real. En el contexto de la guerra de 2026, se observa cómo el presupuesto de defensa norteamericano se ha convertido en el principal motor de acumulación de capital, fusionando los intereses estratégicos del Estado con los de las grandes corporaciones líderes en Inteligencia Artificial. Este enclave totalitario dentro de las sociedades democráticas utiliza el conflicto contra Irán como un laboratorio para perfeccionar sistemas autónomos de combate. Para Serfati, el militarismo no es una elección política opcional, sino una necesidad estructural de un capitalismo que requiere la "industria del exterminio" para regenerar sus ciclos de rentabilidad.


Desde un punto de vista analítico, la tesis de Serfati nos permite comprender que la guerra no es un evento externo al modo de producción, sino su manifestación más coherente en la actualidad. La "totalización" a la que se refiere este autor implica que la lógica militar penetra todas las capas de la vida social, desde la investigación académica hasta el desarrollo de infraestructuras civiles. Al analizar la ofensiva contra Irán, queda claro que las decisiones bélicas no responden a intereses ciudadanos, sino a las necesidades de autoexpansión de un aparato burocrático-tecnológico que se ha vuelto autónomo. Esta autonomía del SMI representa una amenaza fundamental para la idea misma de república, ya que el poder de decisión sobre la vida y la muerte se desplaza hacia centros de poder opacos que no rinden cuentas. La guerra es, en última instancia, el mecanismo de validación de este sistema, asegurando que el flujo de recursos hacia la destrucción tecnológica no cese, consolidando así un modo de dominación social basado en el miedo y la eficiencia destructiva.


Timothy Snyder: La guerra como instrumento de control interno


El importante historiador, Timothy Snyder, aporta una perspectiva crucial sobre los motivos subyacentes de este conflicto, sosteniendo que la agresión contra Irán está estrechamente vinculada al retroceso democrático interno en las potencias agresoras. Para Snyder, la guerra es la herramienta definitiva de los liderazgos que buscan ocultar crisis de gobernanza profunda o la erosión de las libertades civiles tras una bandera de emergencia nacional permanente. En este proceso, se instruye a la ciudadanía para que no cuestione las decisiones del ejecutivo mientras se desmantelan las instituciones de control desde dentro, utilizando el patriotismo como una mordaza política. Snyder argumenta que el absurdo de las justificaciones oficiales suele ser intencional, pues busca quebrar la capacidad de la población para distinguir la verdad de la propaganda estatal. De este modo, la guerra exterior se convierte en el mecanismo idóneo para que un gobierno eluda la rendición de cuentas, transformando el conflicto bélico en una cortina de humo diseñada para consolidar un poder ilegítimo.


Esta manipulación de la realidad externa para fines internos plantea una reflexión sobre la naturaleza de la "verdad" en la era del autoritarismo digital. Cuando Snyder habla de la guerra como una máscara de la tiranía, nos señala que la destrucción de una nación lejana es el precio que se paga para silenciar la disidencia en casa. La agresión a Irán en 2026 debe leerse, por tanto, como un mensaje dirigido a la propia población del agresor: el estado de excepción es ahora la norma, y cualquier crítica a la conducción bélica es interpretada como traición. Esta lógica erosiona el lenguaje político, vaciándolo de contenido ético y sustituyéndolo por una retórica de la supervivencia que justifica cualquier atrocidad. El análisis de Snyder nos advierte que el fin de la democracia no ocurre necesariamente mediante un golpe de Estado espectacular, sino a través de la normalización de la violencia exterior como método para gestionar la inestabilidad interior, convirtiendo a la sociedad en cómplice pasiva de una tiranía que se presenta como defensa de la libertad.


La alianza Trump-Israel: El eje de la nueva ofensiva regional


Informes recientes del The New York Times destacan que la administración de Donald Trump ha redefinido la estrategia en Oriente Medio, consolidando una alianza operativa con Israel que prescinde de la mediación internacional tradicional. Este eje se fundamenta en la premisa de que la estabilidad regional solo es posible mediante la neutralización absoluta de Irán, lo que ha llevado al abandono de los esfuerzos diplomáticos en favor de una confrontación directa y sin concesiones. 


La coordinación entre Washington y Jerusalén no solo es estrictamente militar, sino que incluye una dimensión de inteligencia tecnológica sin precedentes, donde el uso de armas de precisión y ciberataques busca colapsar la infraestructura iraní en tiempo récord. Según los analistas, este enfoque refleja una interpretación radical del "America First" donde la proyección de poder sin restricciones es la única garantía de seguridad, eliminando cualquier vestigio de la doctrina de contención que predominó durante las décadas anteriores y acelerando la fragmentación geopolítica.


Esta alianza representa el triunfo de una visión del mundo basada en la "suma cero", donde el beneficio de un bloque requiere la aniquilación política del otro. La reflexión necesaria aquí es cómo este eje desmantela la noción de una comunidad internacional regida por el derecho, sustituyéndola por un pacto de fuerzas soberanas que actúan con total impunidad. Al excluir a organismos como la ONU del conflicto contra Irán, se está estableciendo un precedente donde la legalidad internacional es tratada como un estorbo para la eficacia militar. Este pragmatismo cínico ignora las consecuencias a largo plazo de una desestabilización total en una región nuclearizada, priorizando victorias tácticas inmediatas que alimentan el discurso de fuerza de los liderazgos autoritarios. El análisis del New York Times sugiere que estamos ante una diplomacia del hecho consumado, donde la tecnología bélica avanzada permite ejecutar cambios de régimen con una rapidez que impide cualquier respuesta diplomática coherente, consolidando un nuevo estándar de intervención global que ignora las fronteras y los derechos humanos.


Yanis Varoufakis y la lógica del Tecnofeudalismo


Para comprender por qué Irán se ha convertido en el objetivo central de esta nueva fase, resulta pertinente recurrir a la tesis del "tecnofeudalismo" de Yanis Varoufakis. Se sostiene que el mundo ha superado el capitalismo clásico de mercados competitivos para entrar en un sistema donde el poder reside en la "renta de la nube". En este esquema, la guerra contra Irán se explica como una necesidad de asegurar la soberanía tecnológica y eliminar cualquier nodo de resistencia digital o financiera que no tribute a los grandes señores de la infraestructura digital global.


La agresión es una forma de "cercamiento" moderno: así como en el feudalismo se cercaban las tierras comunes, hoy se busca cercar los flujos de datos y la soberanía estatal para garantizar que la extracción de rentas tecnológicas no tenga fugas. El brazo armado de las corporaciones tecnológicas es hoy el aparato militar de las potencias, y la guerra es el mecanismo para imponer un monopolio técnico que Irán pretendía desafiar.


La profundidad reflexiva de esta tesis radica en identificar que la guerra contemporánea no busca solo recursos físicos, sino el control de los protocolos de la existencia digital. Varoufakis nos señala que, en el tecnofeudalismo, el conflicto bélico es el método para disciplinar a los Estados que intentan desarrollar infraestructuras alternativas o soberanas. La destrucción de Irán no es solo un castigo político, sino un mensaje para cualquier nación que busque escapar del vasallaje digital impuesto por las plataformas de la nube occidentales. Esta "nueva economía" requiere de una violencia arcaica para proteger sus rentas de alta tecnología, revelando la paradoja de un sistema que es digital en su superficie, pero brutalmente extractivo en su base. La agresión es la herramienta que garantiza que el mundo siga siendo un gran feudo digital donde no hay espacio para la autonomía, convirtiendo a las fuerzas armadas en los "cobradores de renta" de un sistema que ha sustituido el intercambio comercial por la extracción forzosa de valor y datos.


Francis Fukuyama y la erosión del consenso liberal


Es necesario contrastar estas visiones con la evolución del pensamiento de Francis Fukuyama, quien observa cómo el liberalismo se degrada desde su propio seno. Para Fukuyama, el giro hacia el autoritarismo en la política exterior es un síntoma de la profunda polarización y el colapso del tejido social interno en las potencias occidentales.


La guerra contra Irán funciona como un elemento de cohesión artificial para sociedades fracturadas, donde sectores políticos radicales instrumentalizan el conflicto para silenciar la disidencia e imprimir una imagen de fortaleza que las instituciones ya no pueden sostener internamente. Fukuyama advierte que cuando el consenso social desaparece, el Estado recurre al nacionalismo agresivo para intentar recuperar una legitimidad perdida. Sin embargo, a diferencia de sus tesis anteriores sobre el "fin de la historia", hoy reconoce que la democracia liberal no es un destino inevitable, sino una construcción frágil que está siendo desmantelada por las mismas élites que antes la promovían.


Esta autocrítica de Fukuyama invita a una reflexión sobre la fragilidad de la identidad política en un mundo fragmentado. La guerra contra Irán no es vista como un proyecto nacional coherente, sino como una herramienta de marketing político para movilizar pasiones primarias en un electorado desencantado. La densidad analítica de este punto reside en comprender que el neo-autoritarismo no es una fuerza externa que ataca a la democracia, sino un tumor que crece en su interior debido a la incapacidad de las instituciones liberales para resolver las desigualdades del capitalismo tardío.


Cuando la política interna se vuelve impotente, la guerra externa aparece como la única esfera donde el Estado puede ejercer una soberanía indiscutible. Fukuyama nos muestra un panorama desolador donde la agresión militar es el último refugio de un sistema que ha perdido su alma filosófica y solo conserva su capacidad de destrucción, convirtiendo la política exterior en una gesticulación violenta para ocultar un vacío de poder interno.


Steven Forti: Imperialismo y el auge de la extrema derecha


El intelectual italiano, Steven Forti, ofrece una síntesis al vincular el neoliberalismo con el auge de la extrema derecha global y las nuevas formas de imperialismo. Se argumenta que se ha ingresado en una "nueva era" donde el imperialismo adopta formas tecnocráticas y autoritarias para gestionar la crisis de rentabilidad del capital a escala mundial. La guerra de 2026 es el resultado de este maridaje: un imperialismo que no busca necesariamente la ocupación territorial permanente de estilo colonial, sino la desestabilización estratégica y el control de flujos de valor mediante ataques de precisión y guerra algorítmica.


Forti destaca que este neo-autoritarismo se presenta bajo una retórica de defensa nacional y valores tradicionales, pero en realidad constituye una estrategia de las élites para imponer medidas de control social que serían inaceptables en tiempos de normalidad democrática. La ofensiva contra Irán es, por tanto, una herramienta de gobernanza que busca normalizar el estado de excepción y consolidar una alianza que rechaza cualquier forma de multilateralismo.


La reflexión que propone Forti nos obliga a mirar el conflicto como parte de una estrategia global de "disciplinamiento" de las poblaciones. La guerra externa es el espejo de la represión interna: las mismas tecnologías de vigilancia y los mismos discursos de exclusión se aplican tanto al enemigo extranjero como al ciudadano disidente. En esta nueva era, la extrema derecha ha logrado capturar el aparato estatal para ponerlo al servicio de un proyecto que combina el libre mercado radical con un autoritarismo político sin fisuras. La densidad reflexiva aquí es entender que el imperialismo contemporáneo no es una política exterior aislada, sino una forma de gestionar la crisis civilizatoria mediante la exportación del caos y el refuerzo de las jerarquías de poder globales. Forti nos advierte que el éxito de la ofensiva contra Irán consolidaría un modelo de dominio donde la democracia es vista como un obstáculo para la eficiencia económica y la seguridad nacional, abriendo la puerta a un siglo de conflictos perpetuos y libertades restringidas.


Reconfiguración estructural y multipolaridad en el Golfo


A mediano y largo plazo, el cese de las hostilidades contra Irán en 2026 implicará una transformación estructural de los equilibrios en el Golfo Pérsico, donde la hegemonía del eje Washington-Israel se verá desafiada por la inserción estratégica de China y Rusia en la reconstrucción regional. China, motivada por su necesidad de seguridad energética y su ambición de consolidar una infraestructura digital propia, probablemente se posicionará como un proveedor alternativo de tecnología y capital, ofreciendo a las petromonarquías una vía para eludir la dependencia absoluta de la "renta de la nube" occidental. Por su parte, Rusia mantendrá un rol de equilibrio militar y energético, aprovechando la fragmentación del orden liberal para fortalecer alianzas bilaterales que cuestionen el monopolio de seguridad norteamericano. Esta multipolaridad asimétrica sugiere que la soberanía de los Estados del Golfo no se restaurará plenamente, sino que se diluirá en un complejo sistema de vasallajes competitivos entre grandes potencias tecnológicas en la era post-industrial.


No obstante, una tendencia que las estrategias bélicas actuales omiten es la potencial articulación de reacciones religiosas de carácter más radical, que podrían encontrar en la presencia de China y Rusia un contrapunto táctico frente al panóptico digital occidental. La aplicación de una violencia tecnocrática y el uso de Inteligencia Artificial en el conflicto posee la capacidad de alimentar movimientos de resistencia confesional que perciban el dominio técnico como un desafío existencial a sus estructuras de fe.


Estos sectores podrían buscar en los modelos de autoritarismo soberano de Rusia o China una validación para sus propias agendas de control social, distanciándose de los valores liberales que la guerra pretendía, en teoría, preservar. En consecuencia, el futuro del Golfo Pérsico se perfila como un escenario de tensiones latentes, donde la aparente pacificación técnica se enfrentará a respuestas culturales y religiosas de una complejidad que la lógica algorítmica actual es incapaz de gestionar de manera efectiva.


Referencias Bibliográficas


Adams, P. (Anfitrión). (2026, febrero). Yanis Varoufakis on the Iran war and techno-feudalism [Entrevista de radio]. Late Night Live. ABC Radio National. https://www.abc.net.au/listen/programs/latenightlive/yanis-varoufakis-iran-war/106421524

Forti, S. (2026, 1 de enero). Steven Forti: Análisis de la tesis de la nueva era. Neoliberalismo, imperialismo y extrema derecha. CTXT (Contexto y Acción). https://ctxt.es/es/20260101/Politica/51659/steven-forti-analisis-tesis-nueva-era-neoliberalismo-imperialismo-extrema-derecha.htm

Fukuyama, F. (2026). The struggle for the soul of liberalism. Persuasion. https://www.persuasion.community/p/fukuyama-8

Gray, J. (2026, 15 de febrero). La desintegración de un mundo que no volverá. El País (Ideas). https://elpais.com/ideas/2026-02-15/la-desintegracion-de-un-mundo-que-no-volvera.html

NYT. (2026, 3 de marzo). Trump, la guerra con Irán y el papel de Israel. The New York Times (Edición en español). https://www.nytimes.com/es/2026/03/03/espanol/mundo/trump-guerra-iran-israel.html

Serfati, C. (2026, 19 de enero). Los sistemas militar-industriales, núcleo totalitario del capitalismo contemporáneo. Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM). https://www.cadtm.org/Los-sistemas-militar-industriales-nucleo-totalitario-del-capitalismo

Snyder, T. (2026, 5 de marzo). ¿Por qué atacar Irán? Costa del Sol FM. https://www.costadelsolfm.org/2026/03/05/timothy-snyder-por-que-atacar-iran/

VisualPolitik. (2026a, enero). Guerra contra Irán: ¿Por qué ahora? [Archivo de Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=ytZJeepiwN8

VisualPolitik. (2026b, febrero). El nuevo orden (o desorden) tras la ofensiva en el Golfo [Archivo de Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=pZHaUdjSqvg

 

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