Cuando el mal deja de sorprendernos
- Rafael de la Piedra Seminario

- hace 10 horas
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La violencia se vuelve cotidiana cuando dejamos de sentirnos interpelados por el sufrimiento ajeno.
Hay noticias que deberían detenernos como país. El 22 de agosto, un adolescente de 13 años murió tras ser apuñalado en el pecho durante una pelea entre escolares en el centro de Huancayo. Al principio, quienes presenciaron la escena creyeron que se trataba de una pelea más. El muchacho alcanzó a pedir ayuda; fue llevado al hospital Daniel Alcides Carrión, pero no sobrevivió (Giraldo, 2026).
Detrás de esa muerte hubo alarmas que nadie escuchó. Según denunció su familia, el adolescente sufría bullying, amenazas y pedidos de dinero en su anterior colegio; por eso había sido trasladado. Aquel día regresó para reencontrarse con quienes consideraba sus amigos, pero nunca volvió. Después llegaron el plantón de los padres, la suspensión de clases y las exigencias de explicaciones. La pregunta incómoda permanece: ¿por qué no se reaccionó a tiempo? (Giraldo, 2026).
La noticia circuló por los medios, pero pronto quedó sepultada bajo las urgencias políticas, la chismosería local y el vértigo de las redes. Escuchamos acerca de una muerte, luego de otra y después de otra más. Así, casi sin advertirlo, nos acostumbramos. Acostumbrarse no significa aprobar el crimen, sino permitir que deje de perturbarnos. Entonces el horror se convierte en ruido de fondo.
El Perú cerró 2025 con 2.213 homicidios registrados por el Sinadef: un promedio de 6,07 al día. Cada número encierra una vida concreta, una familia quebrada y una historia interrumpida. Pero casi nunca pensamos en esas vidas. Cuando repetimos «seis por día» con la misma naturalidad con la que hablamos del tráfico o del insoportable clima, algo grave está ocurriendo en nuestra conciencia colectiva (Chumpitaz, 2025).
Esta forma de adormecimiento no es nueva entre nosotros. Durante los años del conflicto armado interno, los atentados y asesinatos perpetrados por Sendero Luminoso y el MRTA llegaron a ser tan frecuentes que el horror comenzó a mezclarse con la vida cotidiana. En ese clima de miedo y desinformación ocurrió la masacre de Uchuraccay. El 26 de enero de 1983, ocho periodistas y su guía fueron confundidos con militantes de Sendero Luminoso y asesinados por comuneros mientras investigaban la violencia ocurrida días antes en Ayacucho. También murió un comunero que intentó defenderlos. El país se conmocionó, pero después llegaron nuevas atrocidades y, con ellas, el cansancio. Recordar Uchuraccay no es recrearse en la herida, sino resistir la costumbre de olvidar (Palomino, 2026).
Hannah Arendt llamó «banalidad del mal» a una realidad profundamente incómoda. Al observar el juicio de Adolf Eichmann, uno de los organizadores del Holocausto, encontró a un hombre mediocre, superficial e irreflexivo, refugiado en rutinas y frases hechas, incapaz de examinar moralmente sus actos. La expresión no minimiza el horror ni vuelve banales los crímenes. Al contrario, los hace más inquietantes: muestra que un mal extremo puede ser ejecutado por personas aparentemente normales cuando dejan de pensar, juzgar y responder por sus decisiones (Arendt, 2006; Sanabria Cucalón, 2017).
El acostumbramiento social a la violencia no es exactamente lo mismo que la irreflexión que Arendt descubrió en Eichmann. Conviene no confundirlos. Sin embargo, ambos fenómenos se encuentran en un punto peligroso: la renuncia a juzgar. El mal se vuelve cotidiano cuando el acoso escolar se reduce a «cosas de chiquillos»; cuando una amenaza parece una broma; cuando alguien graba una pelea antes de intervenir; cuando una institución archiva una denuncia o cuando las autoridades reaccionan tarde, mal o nunca. Para Arendt, pensar no significa acumular conocimientos, sino interrumpir el automatismo, juzgar nuestros actos y asumir responsabilidad por ellos (Arendt, 1971).
No basta con encontrar al culpable y exigir una sanción. Debemos preguntarnos qué silencios, abandonos y complicidades permitieron llegar hasta allí. La violencia rara vez comienza con un cuchillo. Empieza antes: en la humillación tolerada, en la palabra que deshumaniza, en la amenaza ignorada, en el miedo que nadie escucha y en la cómoda idea de que la víctima siempre es otro; de que aquello que vemos en las noticias nunca sucederá cerca de nosotros.
No debemos resignarnos a acostumbrarnos al mal. No se trata de vivir en permanente angustia, sino de conservar la capacidad de pensar, distinguir, juzgar y actuar; de negarnos a llamar normal a lo que destruye la dignidad humana. La indignación sin reflexión se consume pronto, mientras que la reflexión sin responsabilidad acaba convirtiéndose en una coartada.
Ante la avalancha de asesinatos, extorsiones y atentados, la muerte de un adolescente de 13 años apuñalado en Huancayo quizá no ocupe la portada de un diario. Pero eso no disminuye la gravedad de lo ocurrido. Detenernos ante la muerte de este joven y escuchar a una familia que pidió ayuda nos obliga a salir de nuestra modorra. Exige también escuelas que atiendan las denuncias, autoridades que actúen oportunamente y ciudadanos capaces de comprender lo que está en juego: la vida y el futuro de nuestros jóvenes.
El peligro no es solamente que el mal exista, sino que aprendamos a convivir con él sin preguntas, sin indignación y sin responsabilidad. Una sociedad empieza a salvarse cuando decide, de una vez por todas, que la vida quebrada de un adolescente jamás volverá a ser ruido de fondo.
Referencias
Arendt, H. (1971). Thinking and moral considerations: A lecture. Social Research, 38(3), 417–446. https://www.jstor.org/stable/40970069
Arendt, H. (2006). Eichmann in Jerusalem: A report on the banality of evil. Penguin Classics. (Obra original publicada en 1963). https://www.penguinrandomhouse.com/books/320983/eichmann-in-jerusalem-by-hannah-arendt/
Chumpitaz, Ó. (2025, 30 de diciembre). Sinadef: El Perú cierra el año con 2.213 homicidios. La República. https://larepublica.pe/politica/2025/12/30/sinadef-el-peru-cierra-el-ano-con-2212-homicidios-inseguridad-hnews-950220
Giraldo, C. (2026, 24 de agosto). Menor muere tras ser apuñalado por escolar: Colegio de Huancayo suspende clases tras plantón de los padres. Infobae. https://www.infobae.com/peru/2026/08/24/menor-muere-tras-ser-apunalado-por-escolar-colegio-de-huancayo-suspende-clases-tras-planton-de-los-padres/
Palomino, E. (2026, 26 de enero). Uchuraccay: 43 años de la masacre que marcó al periodismo durante el conflicto armado interno. La República. https://larepublica.pe/politica/2026/01/26/uchuraccay-43-anos-de-la-masacre-que-marco-al-periodismo-durante-el-conflicto-armado-interno-hnews-1264588
Sanabria Cucalón, M. C. (2017). La noción arendtiana de «banalidad del mal» a partir de la idea de irreflexividad. Ágora: Papeles de Filosofía, 36(2), 133–149. https://doi.org/10.15304/ag.36.2.3524










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