Agatha Christie y La ratonera: un clásico del teatro policial que vuelve a escena
- Redacción El Salmón

- 27 ene
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Agatha Christie no solo fue una de las escritoras más leídas del siglo XX; fue, además, una autora que entendió como pocas la mecánica del suspenso y la lógica del enigma. Su obra, marcada por una precisión narrativa rigurosa, ha sobrevivido al paso del tiempo sin necesidad de actualizaciones forzadas ni reinterpretaciones grandilocuentes. En el teatro, esa solidez se expresa con particular claridad en La ratonera, una pieza que desde su estreno en 1952 se ha mantenido en cartel de manera ininterrumpida en el Reino Unido, un caso prácticamente único en la historia escénica contemporánea.
La ratonera ocupa un lugar singular dentro de la producción de Christie. A diferencia de sus novelas más célebres, la obra no se apoya en la figura de un detective icónico como Hercule Poirot o Miss Marple. El centro del relato es el dispositivo dramático mismo: un crimen reciente, un grupo de personajes reunidos en un espacio cerrado y la imposibilidad de huir, tanto física como moralmente. El resultado es una tensión sostenida que no depende de efectos espectaculares, sino de la administración precisa de la información y del permanente desplazamiento de la sospecha.
La acción se sitúa en Monkswell Manor, una casa de huéspedes que abre sus puertas por primera vez en medio de una tormenta de nieve. Los visitantes llegan desde distintos lugares y con historias personales que el espectador solo irá conociendo de manera fragmentaria. La irrupción de un sargento de policía, portador de una noticia que altera por completo la convivencia inicial, convierte el encierro en un espacio de desconfianza y vigilancia mutua. En ese marco, Christie despliega una de sus virtudes más reconocibles: hacer que todos los personajes sean, al mismo tiempo, plausibles e inquietantes.
La vigencia de La ratonera no se explica únicamente por el célebre pacto de silencio en torno a su desenlace, sino por la consistencia de su estructura dramática. Cada escena cumple una función precisa y cada diálogo contribuye a sostener un clima de sospecha constante. Esa arquitectura narrativa ha permitido que la obra se represente durante décadas ante públicos muy diversos, sin perder eficacia ni claridad.
En el año en que se conmemoran cincuenta años de la muerte de Agatha Christie, La ratonera vuelve a presentarse en Lima como parte de una nueva temporada teatral. La obra se exhibe en el Teatro Municipal de Surco, en una serie limitada de funciones programadas entre el 21 de enero y el 1 de febrero. El elenco está conformado por actores de reconocida trayectoria como Sandra Bernasconi, Gerardo García Frkovich, Ekaterina Konysheva, Tania Lopez Bravo, Eduardo Pinillos, Hugo Salazar, Diego Salinas y Francisco Zamora.
El retorno de La ratonera a los escenarios locales permite volver sobre una pieza que ha demostrado, durante más de setenta años, que el suspenso no es un género menor y que el teatro policial, cuando está sostenido por un texto sólido, puede alcanzar una longevidad excepcional. En tiempos de narrativas aceleradas y resoluciones inmediatas, la obra de Christie sigue apostando por la paciencia, la observación y la inteligencia del espectador.










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