Policía atropelló a adulto mayor, huyó y fue ubicado horas después en una clínica
- Redacción El Salmón

- hace 2 días
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Actualizado: hace 14 horas

La víctima, de 87 años, se dirigía a una tomografía para confirmar el alta de un tratamiento contra el cáncer. La familia denuncia que ningún representante de la Policía ni el suboficial involucrado se comunicaron con ellos tras la tragedia.
La mañana del 16 de julio, Amadeo Linares Chávez, de 87 años, salió de su casa en Comas con un objetivo que esperaba marcar el final de una larga lucha contra el cáncer: acudir al Hospital Nacional Alberto Sabogal para una tomografía de control. Nunca llegó. Mientras cruzaba la avenida Universitaria fue atropellado por una motocicleta que circulaba por el carril exclusivo del Metropolitano. Murió en el lugar.
El conductor, según documentos policiales obtenidos por este medio, era un suboficial de tercera de la Policía Nacional del Perú (PNP). En lugar de detenerse para auxiliar a la víctima, abandonó la escena. Más de cuatro horas después fue ubicado en una clínica privada, donde recibía atención médica por las lesiones sufridas en el accidente. La familia denuncia que ni el efectivo ni la institución policial se comunicaron con ellos tras la muerte.
Un viaje que terminó en tragedia
Linares Chávez había recibido el alta médica apenas tres días antes. Durante dos años había seguido un tratamiento oncológico por un tumor en el rostro y el examen programado para esa mañana debía confirmar la evolución favorable de su salud.
Para llegar al paradero necesitaba cruzar la avenida Universitaria, a la altura de la cuadra 14, donde también se encuentra el carril segregado del Metropolitano. Según el acta de intervención policial, una motocicleta que transitaba por esa vía exclusiva lo embistió violentamente.
Los efectivos que acudieron al lugar encontraron el cuerpo tendido sobre la pista. La médica Rosa Dávalos Gonzales, de la ambulancia que llegó a la emergencia, certificó que el adulto mayor ya no presentaba signos vitales. El motociclista escapó inmediatamente después del impacto con dirección a Carabayllo.
La identificación del conductor
El acta de intervención N.° 268 señala que fueron testigos quienes proporcionaron la placa de la motocicleta: 3585-ID. Con esa información, la Policía consultó los registros de SUNARP y del Sistema de Denuncias Policiales (SIDPOL), estableciendo que el vehículo pertenecía a Ángel Joel Torres Calderón, de 20 años, suboficial de tercera de la PNP asignado a la comisaría Progreso.
Cuando los agentes acudieron a esa dependencia, el comisario informó que el efectivo figuraba como falto a la lista y que había sido trasladado a la Clínica Jesús del Norte.
En el frontis del establecimiento encontraron estacionada la motocicleta involucrada en el accidente. Personal de seguridad confirmó que su propietario permanecía en observación médica. El diagnóstico consignó traumatismo encéfalo-craneano leve, fractura malar y múltiples lesiones.
De acuerdo con la documentación policial, alrededor de las 10:40 de la mañana, más de cuatro horas después del atropello ocurrido aproximadamente a las 6:30 a.m., el suboficial fue intervenido y puesto a disposición de las autoridades para las diligencias correspondientes.
Los documentos policiales muestran que el suboficial no fue ubicado mediante un operativo inmediato, sino gracias a la identificación de la placa realizada a partir de la información proporcionada por ciudadanos que presenciaron el accidente.
Según informó a la familia el fiscal José Luis Rodríguez Olarte, de la Cuarta Fiscalía Provincial de Tránsito de Lima Norte, hasta el momento no ha solicitado prisión preventiva contra el suboficial investigado. Asimismo, indicó que el efectivo mantiene la condición de citado y aún no ha rendido su declaración debido a la fractura de mandíbula que sufrió durante el accidente.
"Nadie nos llamó"
Para la familia de Amadeo Linares, la tragedia no terminó con el accidente. Cris Linares, una de sus hijas, afirma que ni la Policía Nacional ni el suboficial involucrado establecieron contacto con ellos después de la muerte de su padre. Los familiares asumieron solos los gastos del sepelio y los trámites posteriores. Ahora exigen que la investigación avance y que el caso no quede impune.
Además, sostienen que la invasión del carril exclusivo del Metropolitano por motociclistas —incluidos efectivos policiales que circulan de civil— es una práctica frecuente en ese sector de Comas. Como prueba, Cris Linares asegura haber grabado, un día después del accidente, a otro motociclista utilizando ilegalmente esa misma vía y que, al consultar la placa, comprobó que también pertenecía a un policía.
Tras conocerse el caso, la Autoridad de Transporte Urbano (ATU) recordó que el carril exclusivo del Metropolitano solo puede ser utilizado por las unidades del sistema y, excepcionalmente, por ambulancias, bomberos y patrulleros policiales cuando atienden una emergencia, con luces y sirenas activadas.
Invadir esa vía constituye una infracción grave sancionada con una multa de S/440 y la acumulación de 20 puntos en el récord del conductor.
El atropello ocurre mientras el Congreso debate iniciativas para que los delitos cometidos por policías y militares sean conocidos por la jurisdicción militar y no por la justicia ordinaria.
Aunque este caso permanece bajo investigación de la justicia común, también reabre el debate sobre los mecanismos de control interno de la Policía. De acuerdo con cifras oficiales difundidas este mes, de 671 propuestas de expulsión de efectivos por faltas graves presentadas durante el año, solo 100 habían sido resueltas.










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