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Beca 18: el problema nunca fueron los estudiantes

Actualizado: 27 jul


  1. Un problema estructural


En los últimos días, la propuesta de modificar las reglas del PRONABEC [1], en particular la posibilidad de retirar la beca por desaprobar un curso ha ingresado a la agenda pública. Esta medida refleja una comprensión limitada de las desigualdades estructurales que enfrentan los beneficiarios de Beca 18 y desconoce la evidencia sobre los resultados e impactos del programa.


Diversos estudios muestran que el Perú enfrenta profundas desigualdades territoriales, sociales e institucionales que limitan la igualdad de oportunidades. Mientras algunos estudiantes acceden a una educación de calidad, miles de jóvenes de los Andes y la Amazonía inician su formación en condiciones marcadamente desiguales, reproduciendo brechas de pobreza y movilidad social.


Aunque el país ha registrado crecimiento económico, ello no garantiza un desarrollo sostenido. Como señala Rodrik (2011), este depende de instituciones estatales de calidad. Sin embargo, el debilitamiento institucional y la fragmentación política han limitado la construcción de un desarrollo inclusivo (Barrenechea y Vergara, 2024).


En este contexto, Beca 18 constituye una política estratégica. La teoría del capital humano sostiene que la inversión en educación incrementa la productividad y genera beneficios para toda la sociedad (Schultz, 1961; Becker, 1964; Lucas, 1988), siempre que vaya acompañada de educación de calidad (Hanushek y Woessmann, 2008). Asimismo, Acemoglu y Robinson (2012) sostienen que estos beneficios solo pueden materializarse plenamente mediante instituciones inclusivas que amplíen oportunidades para la mayoría de la población.


En consecuencia, Beca 18 no constituye el problema, sino parte de la solución frente a las desigualdades estructurales del país. Por eso, más que restringir la permanencia, el desafío consiste en fortalecer las instituciones y las políticas públicas que permitan aprovechar el talento de jóvenes históricamente excluidos.


  1. Beca 18 como política pública estratégica para la igualdad


La limitada capacidad del Estado para garantizar servicios públicos de calidad en todo el territorio nacional ha generado profundas desigualdades en el acceso a la educación. En este escenario, el desempeño académico de los beneficiarios de Beca 18 no puede analizarse de manera aislada, sino a la luz de las brechas estructurales que condicionan sus trayectorias educativas. En esa línea, Beca 18 constituye una política pública con impacto estratégico. Ha permitido que miles de jóvenes de distintas regiones accedan a la educación superior, fortaleciendo el capital humano y ampliando las oportunidades de desarrollo del país. Sus beneficios trascienden el ámbito individual y adquieren un alcance social y económico.


Desde esta perspectiva, endurecer las condiciones de permanencia sin considerar las desigualdades de origen puede reproducir el mismo problema que la política busca resolver. La responsabilidad no recae exclusivamente en los estudiantes, sino también en las limitaciones estructurales del Estado para garantizar igualdad de oportunidades desde la educación básica. Por lo tanto, la modificación de Beca 18 debería sustentarse en evidencia sobre sus resultados e impactos y no en medidas que puedan debilitar una de las principales políticas públicas orientadas a reducir las brechas educativas del país.


  1. El mito del sobrecosto de Beca 18


El debate reciente sobre Beca 18 ha estado acompañado por la idea de que el programa representa un gasto excesivo para el Estado. Sin embargo, esta afirmación pierde sustento cuando se analiza el nivel de inversión pública en educación. Lejos de destinar recursos desproporcionados, el Perú continúa registrando una inversión educativa insuficiente. Entre 2012 y 2025, el gasto público en educación alcanzó su nivel más alto en 2024, equivalente al 4,5 % del gasto público total y al 4,4 % del PBI (gráfico 1), porcentajes que siguen siendo reducidos para atender las brechas estructurales del sistema educativo.


Gráfico 1: Evolución del gasto público en educación como porcentaje del gasto público total y del PBI, 2012–2025


Fuente: Elaboración propia con base en MINEDU (2026a, b)
Fuente: Elaboración propia con base en MINEDU (2026a, b)




En consecuencia, resulta difícil sostener que exista un exceso de inversión en educación. Al contrario, la evidencia muestra que el país mantiene niveles de financiamiento insuficientes para enfrentar las desigualdades estructurales que afectan el acceso y la calidad educativa.


  1. ¿Es realmente costoso Beca 18?


Dentro del presupuesto del PRONABEC, Beca 18 concentra la mayor proporción de recursos, porque constituye la principal intervención orientada al acceso y permanencia en la educación superior de jóvenes en situación de vulnerabilidad. Su participación ha variado a lo largo del tiempo: mientras en 2020 representó el 47,4 % del gasto devengado del PRONABEC, en 2025 alcanzó el 90,5 %, reflejando la prioridad que ha adquirido el programa dentro de la política pública.


Gráfico 2: Participación del gasto devengado de Beca 18 en el gasto devengado total de PRONABEC, 2015–2026


Fuente: Elaboración propia con base en Consulta Amigable del MEF (2015-julio 2026)
Fuente: Elaboración propia con base en Consulta Amigable del MEF (2015-julio 2026)


Nota. Entre 2012 y 2014 el Programa Presupuestal 0122 aún no existía, por lo que dichos años no se incluyen en el análisis. La información de 2026 corresponde al avance registrado hasta julio.  

Fuente: Elaboración propia con base en Consulta Amigable del MEF (2015-Julio 2026)



Sin embargo, que Beca 18 concentre una mayor proporción del presupuesto del PRONABEC no implica que represente un gasto elevado para el Estado. Para evaluar esta afirmación resulta necesario situar el programa dentro del presupuesto público nacional y compararlo con otras asignaciones presupuestales.


El gráfico 3 compara el gasto devengado de Beca 18 —financiado principalmente mediante el Programa Presupuestal 0122: Acceso y permanencia de población con alto rendimiento académico a una educación superior de calidad— con el gasto devengado del Congreso de la República entre 2015 y 2025. Los resultados muestran que la diferencia entre ambos presupuestos es reducida, a pesar de que Beca 18 beneficia a decenas de miles de jóvenes provenientes de distintas regiones del país, mientras que el presupuesto del Congreso financia el funcionamiento ordinario de una institución con un universo de beneficiarios considerablemente menor.


Gráfico 3: Presupuesto del gasto devengado del Congreso de la República y Beca 18, 2015-2025



Esta comparación no pretende cuestionar la existencia del Congreso, sino evidenciar las prioridades en la asignación de los recursos públicos. Mientras el presupuesto del Congreso financia el funcionamiento regular de una institución del Estado, el destinado a Beca 18 constituye una inversión en capital humano, cuyos beneficios trascienden a los propios beneficiarios y generan retornos sociales y económicos de largo plazo (Schultz, 1961; Becker, 1964; Lucas, 1988). No se trata únicamente de financiar el acceso a la educación superior, sino de fortalecer las capacidades productivas del país y ampliar las oportunidades de desarrollo.


La comparación adquiere mayor relevancia cuando ambos presupuestos se expresan como porcentaje del gasto público total. Entre 2018 y 2020, así como entre 2022 y 2023 (gráfico 4), la participación del gasto destinado a Beca 18 fue incluso inferior a la del Congreso de la República. Esto evidencia que el programa representa una fracción mínima del presupuesto nacional, pese a constituir una de las principales políticas públicas orientadas a reducir desigualdades y fortalecer el capital humano.


Gráfico 4: Participación del gasto devengado del Congreso de la República y de Beca 18 en el gasto público total, 2012–2025


Fuente: Elaboración propia con base en Consulta Amigable del MEF (2015-Julio 2026)



Desde la perspectiva de las instituciones inclusivas, la educación superior constituye un mecanismo para ampliar oportunidades y promover el desarrollo (Acemoglu y Robinson, 2012). En consecuencia, la discusión no debería centrarse en el supuesto costo de Beca 18, sino en su capacidad para contribuir a reducir las brechas estructurales que limitan el desarrollo del país.


Entonces, el debate sobre el supuesto sobrecosto de Beca 18 carece de sustento empírico. El programa representa menos del 1 % del gasto público, por lo que su continuidad no constituye un problema financiero, sino una decisión sobre las prioridades del Estado. En efecto, en un país caracterizado por profundas desigualdades territoriales y sociales, invertir en la educación superior de jóvenes históricamente excluidos debe entenderse como una política de desarrollo de largo plazo y no como un gasto prescindible.


  1. Evidencia sobre los resultados e impactos de Beca 18


Desde su creación en 2012, Beca 18 se ha consolidado como la principal intervención del PRONABEC para ampliar el acceso a la educación superior de jóvenes en situación de vulnerabilidad. Durante este periodo, el programa ha concentrado el mayor número de beneficiarios dentro del conjunto de becas administradas por la institución. El número de becarios continuadores se ha mantenido en niveles elevados, mientras que las nuevas adjudicaciones han mostrado una tendencia creciente (gráfico 5). Los años 2015 (25 551) y 2024 (10 004) registraron el mayor número de nuevos beneficiarios (gráfico 5).


Gráfico 5: Continuadores y nuevos beneficiarios de Beca 18, 2012–2024


Fuente: Elaboración propia con base en Consulta Amigable del MEF (2015-Julio 2026)Nota: Para 2012, se considera como continuadores el mismo número de nuevos becarios. Ese año fue la primera convocatoria de Beca 18 y no existían beneficiarios de años anteriores. Fuente: Elaboración propia con base en PRONABEC (2020- 2025, 2026a)
Fuente: Elaboración propia con base en Consulta Amigable del MEF (2015-Julio 2026)Nota: Para 2012, se considera como continuadores el mismo número de nuevos becarios. Ese año fue la primera convocatoria de Beca 18 y no existían beneficiarios de años anteriores. Fuente: Elaboración propia con base en PRONABEC (2020- 2025, 2026a)

En términos relativos, la participación de Beca 18 respecto del total de becas del PRONABEC ha disminuido progresivamente, no porque el programa haya perdido relevancia, sino porque la oferta institucional se ha diversificado mediante la incorporación de nuevas modalidades de beca. Solo en 2012, 2013, 2014 y 2024 los beneficiarios de Beca 18 representaron más del 50 % del total de becarios del PRONABEC (gráfico 6).


Gráfico 6: Proporción de beneficiarios de Beca 18 respecto del total de becarios de PRONABEC, 2012–2024


Fuente: Elaboración propia con base en PRONABEC (2020- 2025, 2026a)
Fuente: Elaboración propia con base en PRONABEC (2020- 2025, 2026a)

Uno de los principales argumentos utilizados para justificar el endurecimiento de las reglas de permanencia ha sido el supuesto costo que genera la pérdida de becas por desaprobación de cursos. Sin embargo, la evidencia disponible muestra una tendencia opuesta. Según los reportes del propio PRONABEC, la tasa de pérdida de la beca durante los primeros doce meses disminuyó de 37,5 % en 2012 a apenas 0,3 % en 2024. Estos resultados reflejan una mejora sostenida en el desempeño del programa sin necesidad de imponer medidas más restrictivas para los beneficiarios.


Gráfico 7: Beca 18: tasa de pérdida de la beca durante los primeros 12 meses, 2012–2023


Fuente: Elaboración propia con base en PRONABEC (2024)


La misma tendencia se observa en la culminación de estudios. Aunque la proporción de egresados respecto de los adjudicados presenta ligeras variaciones entre cohortes, el número absoluto de egresados ha aumentado de manera sostenida conforme las promociones culminan sus carreras (gráfico 8). En términos generales, la evidencia muestra que la mayoría de los beneficiarios concluye satisfactoriamente sus estudios dentro de los plazos previstos por cada programa académico.


Gráfico 8: Egresados por año de Beca 18, 2012-2023



Nota: Adjudicados: becarios con beca formalizada. % Egresados: porcentaje de egresados sobre los adjudicados. Con información disponible hasta 2023. Fuente: Elaboración propia con base en PRONABEC (2026b)


Pero, los efectos de Beca 18 trascienden el ámbito educativo. Un estudio del CAPPES (2024) concluye que los beneficiarios presentan mayores probabilidades de insertarse en el mercado laboral y obtener ingresos superiores respecto de quienes no accedieron al programa. La evidencia también muestra un impacto económico significativo. Según CAPPES (2024), en 2024 el diferencial salarial de los egresados de Beca 18 generó un aporte aproximado de S/ 777,11 millones al PBI y una contribución fiscal anual de S/ 143,84 millones, distribuida entre Impuesto a la Renta (S/ 21,77 millones), aportes a la seguridad social (S/ 41,36 millones), recaudación por IGV (S/ 28,21 millones) y ahorro en subsidios sociales (S/ 52,50 millones).


Esta evidencia confirma que Beca 18 no solo transforma las trayectorias educativas de sus beneficiarios, sino que constituye una inversión pública con retornos económicos y sociales para el país, en línea con la teoría del capital humano (Schultz, 1961; Becker, 1964; Lucas, 1988).


A la luz de esta evidencia, cabe preguntarse cuál es la justificación de la Resolución Ministerial N.° 365-2026-MINEDU[2]. Los datos muestran que Beca 18 representa una fracción mínima del gasto público, registra resultados favorables en permanencia y culminación de estudios, fortalece el capital humano y genera retornos económicos y fiscales para el país. En ese contexto, el endurecimiento de las condiciones de permanencia carece de suficiente sustento técnico y empírico. Parece más a fines políticos.


La desaprobación de un curso no puede atribuirse únicamente al desempeño individual del estudiante. En gran medida, responde a desigualdades estructurales acumuladas desde la educación básica, las condiciones socioeconómicas de origen y los desafíos propios de la transición a la educación superior que enfrentan muchos beneficiarios de Beca 18. En consecuencia, retirar la beca por desaprobar un curso no corrige las desigualdades de origen. Al contrario, traslada a los estudiantes las consecuencias de fallas estructurales cuya responsabilidad corresponde, principalmente, al Estado.


  1. El círculo vicioso de las instituciones del Estado


La medida propuesta corre el riesgo de reproducir un círculo vicioso en el que el propio Estado profundiza las desigualdades que debería corregir. La insuficiente inversión en la Educación Básica Regular genera brechas de aprendizaje que acompañan a muchos estudiantes hasta la educación superior. Cuando esas desventajas se traducen en dificultades académicas, responder con la pérdida de la beca implica trasladar a los estudiantes las consecuencias de un problema cuya raíz es estructural.


En conclusión, la evidencia demuestra que la educación superior no constituye un gasto improductivo, sino una inversión en capital humano con efectos positivos sobre la productividad, el crecimiento económico y la movilidad social (Schultz, 1961; Becker, 1964; Lucas, 1988). No obstante, como sostienen Acemoglu y Robinson (2012), estos beneficios dependen de la existencia de instituciones inclusivas capaces de ampliar oportunidades para la mayoría de la población. Por eso, retirar una beca por desaprobar un curso no corrige las desigualdades de origen. Al contrario, puede contribuir a reproducir el círculo vicioso de instituciones que trasladan a los estudiantes los costos de problemas generados por el propio Estado. Si el objetivo es aprovechar el talento de jóvenes provenientes de contextos históricamente excluidos, la respuesta debería orientarse a fortalecer las condiciones para su permanencia y culminación exitosa de la educación superior y no a endurecer las sanciones.


Referencias


Acemoglu, D. y Robinson, J. (2012). Por qué fracasan los países. Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza. Deusto.

 Barrenechea, R. y Vergara, A. (2024). El asalto a la democracia. En R. Barrenechea y A. Vergara (Eds.), Democracia Asaltada. El colapso de la política peruana (y una advertencia para América Latina). Universidad del Pacífico.

Becker, G. (1983). El capital humano: un análisis teórico y empírico referido fundamentalmente a la educación. Alianza Editorial.

CAPPES (2025, mayo). El impacto de Beca 18 en el proyecto de vida de sus becarios. https://drive.google.com/file/d/11_GiXQDsUM9OJUCGM6iUvTilV6O4YtKe/view 

Hanushek, E. y Woessmann, L. (2008). The Role of Cognitive Skills in Economic Development. Journal of Economic Literature, 46(3), 607-668. https://hanushek.stanford.edu/sites/default/files/publications/Hanushek%2BWoessmann%202008%20JEL%2046%283%29.pdf 

Lucas, R. (1988). On the mechanics of economic development. Journal of Monetary Economics, 22(1), 3-42. https://doi.org/10.1016/0304-3932(88)90168-7

Ministerio de Economía y Finanzas (julio, 2026.). Consulta Amigable. Gobierno del Perú. https://apps5.mineco.gob.pe/transparencia/Navegador/default.aspx 

Ministerio de Educación (2026a). Importancia de la educación en el presupuesto público. En Tendencias: Serie hasta 2015. ESCALE – Unidad de Estadística Educativa. https://escale.minedu.gob.pe/ueetendencias20002015 

Ministerio de Educación (2026b). Importancia de la educación en el presupuesto público. En Tendencias: Serie desde 2016. ESCALE – Unidad de Estadística Educativa. https://escale.minedu.gob.pe/ueetendencias2016 

PRONABEC (22 de mayo de 2026a). Becarios continuadores y nuevos por modalidad 2020-2026. https://www.gob.pe/institucion/pronabec/informes-publicaciones/8174568-becarios-continuadores-y-nuevos-por-modalidad-2020-2026 

PRONABEC (22 de mayo de 2026b). Porcentaje de egresados por año de convocatoria y modalidad 2012-2025. https://www.gob.pe/institucion/pronabec/informes-publicaciones/8174610-porcentaje-de-egresados-por-ano-de-convocatoria-y-modalidad-2012-2025 

Rodrik, (2011). Una economía, muchas recetas: La globalización, las instituciones y el crecimiento económico. FCE.

Schultz, T. W. (1961). Investment in Human Capital. American Economic Review, 51(1), 1-17. https://la.utexas.edu/users/hcleaver/330T/350kPEESchultzInvestmentHumanCapital.pdf 



[1] Ministerio de Educación (2026, 02 de julio). Decreto Supremo que modifica el reglamento de la Ley N.° 29837, Ley que Crea el Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo, aprobado por Decreto Supremo N.° 018-2020-MINEDU. Gobierno del Perú. https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/10261701/8339839-rm-n-365-2026-minedu.pdf?v=1783373417 

[2] Ministerio de Educación (2026, 02 julio).  Resolución Ministerial N.° 365-2026-MINEDU. https://www.gob

 
 
 

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