¿Fascismo digital en Perú?

No son pocos los textos que se han publicado sobre la creciente ola de políticos, intelectuales y movimientos que poseen una visión del mundo crítica del orden liberal y progresista. Dejando de lado las olas antiliberales derivadas del socialismo, autores como Cas Mudde, Cristobal Rovira Kaltwasser, Roger Eatwell, entre otros, coinciden con la lectura de que actualmente atravesamos un resurgimiento de lo que se ha denominado como “radicalismos de derecha”.
Este ecosistema alberga ideologías tan variadas como el libertarismo, el fascismo, el conservadurismo, fundamentalismos religiosos o nacionalismos que tienen como idea nuclear la creencia de que la civilización occidental y/o la raza blanca (esto varía por grupos) se encuentran bajo amenaza por el avance de la agenda progresista y que para evitarlo, el activismo partidario debe ser precedido por una concientización cultural de la población, es decir, una acción metapolítica (Hermansson et al., 2020). Perú no es ajeno a esta realidad, pues actores y movimientos de ideas afines han surgido en los últimos años, captado la atención de múltiples investigadores; sin embargo, también está emergiendo una forma incipiente de fascismo digital articulado en redes sociales que retoma y resignifica tradiciones fascistas locales y a las que sería bueno prestarles atención.
Fascismo peruano
El fascismo es una ideología política caracterizada por un ultranacionalismo que persigue el resurgimiento de la comunidad nacional, con el objetivo de reconstruir un nuevo orden que retome y continúe el proyecto de sociedad de un pasado concebido como glorioso(Griffin, 2018). En Perú, el fascismo tuvo una expresión política de masas en los años 30. Tras la muerte de Luis Miguel Sánchez Cerro, su partido, la Unión Revolucionaria, se dividió y bajo el liderazgo de Luis Alberto Flores Medina adoptó la ideología fascista(Molinari, 2011).
Aunque la UR florista pueda ser analizada como el caso paradigmático del fascismo histórico en Perú, es posible mencionar que sus ideas no llegaron a madurar del todo. Su proyecto de resurgimiento ultranacionalista estuvo más abocado a defender la figura de Sánchez Cerro y el Manifiesto de Arequipa que a alguna teorización compleja sobre la unidad o configuración de la nacionalidad peruana(Gayozzo, 2024). Si bien en las elecciones de 1936 la UR casi accede al poder, debido a su oposición al régimen de Benavides, el partido fue ilegalizado y sus miembros perseguidos hasta casi la extinción del movimiento. Aunque sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, abandonó sus ideas fascistas y tras varias décadas se disolvió entre finales de los años 60s o inicios de los 70s. No obstante, pensar que luego de la UR el fascismo peruano dejó de existir ignora dos hechos: (1) la vigencia del etnocacerismo en ciertos sectores; y (2) el legado que dejó el urrismo y que hoy intenta resurgir en redes sociales.
Dejando de lado el etnocacerismo, que desde la liberación de su líder, Antauro Humala, se mantiene vigente en los noticieros, sería pertinente visibilizar y dedicar algunas líneas al legado urrista del siglo XXI. Cabe mencionar que el intento pionero y más organizado de un urrismo renovado fue el del grupo Acción Legionaria, que entre 2013 y 2016 reunió a estudiantes universitarios y jóvenes profesionales, con quienes conformó nuevas escuadras de camisas negras (Cabanillas, 2013). Aunque su aparición y sus acciones causaron polémica durante los años de mayor debate en torno a las políticas progresistas (Diario16, 2013), el grupo terminó por desarticularse en 2016. Actualmente, desde el anonimato, grupos en redes sociales como Hermandad Peruanista o Haz del Perú continúan ese legado legionario y configuran una red fascista de comunidades antagónicas en internet.
Comunidades antagónicas de Internet
Un trabajo pionero en el análisis y exposición de cómo opera y se configuran las redes de la derecha alternativa en el mundo digital fue el libro “Kill All the Normies” de Angela Nagle. En este texto se explica la batalla cultural que se estaba librando en diferentes redes sociales y foros de internet de Estados Unidos entre sectores progresistas y la creciente ola de derecha alternativa. Denominados por Mulhall et al. (2017) como Comunidades Antagónicas de Internet, este ecosistema digital está compuesto por foros, redes sociales y páginas webs. Lo que vuelve particular a esta asociación digital de activistas y organizaciones es la naturaleza del espacio en el que actúan y los beneficios que les brinda, las estrategias que pueden emplear y el rol que han asumido.
El espacio digital les permite actuar de forma anónima, masiva y a larga distancia. Por ello no responden a una estructura necesariamente organizada ni centralizada, sino que son esfuerzos espontáneos que en ocasiones colaboran. Con sus propios códigos, lenguaje, referentes e intelectuales, estas comunidades adoptan la transgresión como estrategia principal de acción. Lo que inició como una respuesta a las políticas e iniciativas transgresoras originalmente aplicadas por los defensores de los derechos de los homosexuales, de los trans, de los indígenas, de las mujeres y de otras minorías, devino con el tiempo en el trolleo o actos de ser ofensivos deliberadamente con el objetivo de provocar una respuesta negativa. Para ello crean memes, bromas de internet y una estética de la contracultura que se vuelve su repertorio contra sus objetivos ideológicos y enemigos políticos.
En efecto, Nagle explica cómo la contracultura conservadora reclama principalmente los valores cristianos como civilizatorios y rechaza la tendencia mainstream del progresismo liberal, al cual percibe como destructor de la civilización occidental. De esta forma, el conservadurismo se volvió el nuevo “punk”, lo cual permite a sus miembros y activistas adoptar un sentido de resistencia e inconformidad que los distingue de la masa (de los normies), continuando el legado romántico que ve en el rol del transgresor moral un héroe de la civilización.
Fascismo digital peruano
Aprovechando la polarización local, al menos dos páginas fomentan el fascismo cultural, entendido como una corriente metapolítica o ideológica que se desarrolla en redes sociales. Por un lado, Haz del Perú, una página de Facebook con poco más de 1200 seguidores, reúne a personas interesadas en su perspectiva «revisionista», nacionalista y política de la historia peruana. Sin esconder ni disimular su influencia fascista, el logo de la página representa una bandera peruana sujeta a un fascio romano en lugar de un mástil. Su contenido se enfoca principalmente en la creación de un archivo fotográfico e historiográfico compuesto por momentos memorables, portadas de diarios, retratos de personajes icónicos, afiches propagandísticos, libros y pinturas vinculados con Benito Mussolini y Léon Degrelle; fascistas locales, como Raúl Ferrero Rebagliati, José de la Riva Agüero y Osma o Luis Alberto Flores Medina; intelectuales conservadores con ideas peruanistas, como Víctor Andrés Belaúnde; y militares como Luis Miguel Sánchez Cerro, Manuel Odría o Velasco Alvarado.
Cada imagen va acompañada de pasajes de libros o citas textuales extraídas de comentarios y discursos de estos personajes. Con un lenguaje serio y de apariencia académica, Haz del Perú articula un repertorio cultural del fascismo local y orienta sus recursos hacia la configuración de un nacionalismo peruano de inspiración social, con tintes militaristas y un marcado énfasis en el urrismo de los años treinta.
Por otro lado, Hermandad Peruanista (HP), antes conocida como Vanguardia Peruanista, es una página de Instagram con más éxito que Haz del Perú. De momento cuenta con casi 35 mil seguidores, un canal de Discord y no duda en emplear un lenguaje troll y accesible para fomentar sus ideas. Adaptando memes clásicos de internet a un contexto peruano en el que aparecen personajes como López Aliaga, Pedro Castillo, Curwen o Fujimori, HP fomenta una narrativa fascista que es expuesta como alternativa a la crisis de la derecha y de la izquierda locales.
Si bien no reclama el rótulo de fascista e intenta presentarse como un movimiento que fomenta la “herencia imperial” peruana, su inspiración ideológica queda en evidencia al enarbolar y rememorar ideas y personajes como Ramiro Ledesma, José Antonio Primo de Rivera, Carlos Miró-Quesada Laos, George Valois y Corneliu Zelea Codrenau. Lo curioso de esta iniciativa es que no apela a fotografías o propaganda fascista de antaño, como Haz del Perú, sino que contrabandea estas ideas al intercalar entre memes de crítica social contemporánea una suerte de “nacionalismo auténtico” representado en las figuras de Luis Miguel Sánchez Cerro, Manuel Odría y Velasco Alvarado con citas de personajes e ideólogos fascistas.
Bajo el lema de “Hijos de dos Imperios”, las ideas de Hermandad Peruanista siguen la línea del peruanismo mestizo iniciado por Víctor Andrés Belaunde, enfoque que fue convertido al fascismo por Raúl Ferrero Rebagliati en los años 30s y retomada por Acción Legionaria años atrás. Sitúa al mestizo histórico como el ideal del sincretismo cultural y étnico entre dos mundos, el precolombino y el español. En contraste, el peruano promedio actual no solo se ha alienado, sino que también ha experimentado un proceso de aculturación que lo lleva, incluso, a avergonzarse de su propio pasado.
A partir de esta premisa, se recurre a comparaciones expresadas mediante un lenguaje gráfico de tono troll (como los memes tipo wojak), donde se contrapone al descendiente andino urbanizado con el hombre de campo: el primero aparece como alguien que viste de manera inadecuada e intenta imitar usos culturales extranjeros, mientras que el segundo es representado como quien preserva la tradición andina original. En esta lógica, el primero es objeto de burla y el segundo se erige como modelo a seguir.
Del mismo modo, se establece una comparación entre mestizos contemporáneos, presentados como aculturados y asociados a posturas tanto de derecha como de izquierda, y una figura idealizada del mestizo histórico. A través de este contraste, se busca oponer una identidad mestiza considerada auténtica frente a una identidad republicana contemporánea percibida como diluida, ya sea por el neoliberalismo o por corrientes socialistas. Desde este ideal cultural, HP procura distanciarse del etnocacerismo, el cual, debido a su enfoque predominantemente andino, es objeto de burla en sus propias publicaciones. Asimismo, otro eje recurrente en estos contenidos es la idea de la refundación del país, vinculada al resurgimiento de un Perú de carácter imperial y al rechazo de la República contemporánea. En conjunto, estos mensajes y estrategias buscan generar conciencia sobre la identidad peruana en clave mestiza, al tiempo que promueven la noción de una herencia imperial reinterpretada en términos de corte fascista.
Comentarios finales
Lo peligroso de las comunidades antagónicas de internet es que funcionan como vehículos idóneos para infiltrar ideas transgresoras en la política convencional a través de la cultura de masas. Al operar como cámaras de eco que reproducen y amplifican una misma lectura disruptiva de los hechos, terminan intensificando la polarización entre sus seguidores y quienes piensan distinto. En el Perú, aunque de manera silenciosa, el fascismo se vale de esta polarización y del entorno digital para reconfigurar sus principios: adopta un discurso de mestizaje conciliador frente al dilema Lima-provincias, construye un imaginario alternativo a las fuerzas políticas actuales, revaloriza figuras del pasado y difunde, de contrabando, una narrativa en la que el fascismo aparece como el nuevo “punk” frente a la decadencia de la política peruana y los supuestos intereses antinacionalistas de los actores contemporáneos.
Prestar atención a estas agrupaciones no solo permite analizar las mutaciones del fascismo y la evolución del nacionalismo en el contexto local, sino también comprender los canales a través de los cuales se encauza el descontento social. El fascismo, como ideología, suele instrumentalizar críticas a la racionalidad científica para construir mitos arbitrarios de grandeza y nacionalidad que han causado grandes horrores en la historia. Aunque aún marginales, estos movimientos evidencian la emergencia de un fascismo digital incipiente que, por ahora, difunde sus postulados en el plano cultural. Sin embargo, es precisamente, así como suelen gestarse transformaciones de mayor alcance. Conviene no perderlos de vista.
Referencias
Cabanillas, C. (2013, July 18). Los Hombres de Negro. Caretas, 66–68.
Diario16. (2013, February 25). Acción Legionaria se jacta de saboteo a manifestación del MHOL. https://web.archive.org/web/20230227103533/https://issuu.com/diario16peru/docs/25-02-2013
Gayozzo, P. (2024). Fascism in Peru: From Revolutionary Union to Legionary Action and Ethnocacerism. Fascism, 13(2), 236–264. https://doi.org/10.1163/22116257-bja10080
Griffin, R. (2018). Fascism: Key Concepts in Political Theory. Polity.
Hermansson, P., Lawrence, D., Mulhall, J., & Murdoch, S. (2020). The international alt-right: Fascism for the 21st century? Routledge.
Molinari, T. (2011). La Unión Revolucionaria, 1931-1939: Una aproximación a la historia del fascismo en el Perú [MA diss., Pontificia Universidad Católica del Perú]. https://tesis.pucp.edu.pe/items/9df35cd2-3cd6-4f01-b021-280f7e41e458
Mulhall, J., Lawrence, D., Murdoch, S., & Simmonds, A. (2017). The International Alternative Right: From Charlottesville to the White House. Hope not hate Limited.











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