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Reflexiones de un venezolano más




José es un inmigrante venezolano que cruzó primero la frontera hacia el Perú, donde vivió casi dos años sin lograr estabilizarse del todo. Luego continuó su ruta hacia Chile, país en el que encontró mejores oportunidades laborales, aunque siempre bajo la condición de irregularidad migratoria. Como muchos otros, José ha trabajado en lo que ha podido, sin contratos formales y con la incertidumbre permanente de no saber cuánto tiempo podrá quedarse.


No todos los venezolanos que migraron empujados por la crisis económica respaldan la invasión de Estados Unidos ni las acciones militares en su país. Sin embargo, esas voces suelen quedar fuera del debate público. Son opiniones silenciadas tanto por una prensa que simplifica el relato como por presiones políticas y sociales que empujan a muchos migrantes a callar, por miedo a represalias, estigmatización o a ver aún más precarizada su ya frágil situación.


José comparte con elsalmon.info sus reflexiones sobre la invasión norteamericana y el secuestro de Nicolás Maduro.


Bueno, lo primero: no estoy para nada de acuerdo. Esta mañana, cuando oí las noticias, lo primero que sentí fue un sentimiento horrible, de verdad, de ver cómo bombardeaban mi país. Y más allá de Maduro o de cualquier político, fue ver cómo los gringos se tomaban —o sea, se tomaban— la atribución de bombardear un país que no es de ellos. Que sí, obviamente, siempre lo hacen, pero hacía mucho tiempo que algo así no pasaba en Latinoamérica. Y para mí es un precedente que no se tiene que normalizar, la verdad. Por mucho que la gente quiera que Maduro salga o no, igual me parece gravísimo y no lo comparto.


Ahora, en cuanto a que Maduro se haya ido, que se lo hayan llevado, para mí da lo mismo. Es como sacar al técnico de un equipo de fútbol, pero siguen todos los jugadores, sigue toda la estructura. No sé qué planean y, además, me parece súper extraño que solo se lo hayan llevado a él, que no hayan hecho más nada, que no haya soldados estadounidenses en Caracas ni nada.


Y además, no entiendo del todo a las personas que celebran. O sea, puedo entenderlas, porque yo hace rato que no congenio para nada con Maduro, con su gobierno ni con nada de lo que pasa en Venezuela, que además ya no tiene nada que ver con Chávez ni con lo que fue el inicio de ese proceso. Pero igual no puedo celebrarlo. Aunque sí, claro, me gustaba la idea de que se fuera Maduro, quería un cambio, pero no así. No así.


Siento que fue negociado con los que van a quedar a cargo, la verdad. Y no sé si los que van a quedar son mejores o peores que Maduro. Entonces, no sé. Lo único que quiero es que esto se resuelva y que no se pierdan vidas, pues. Que no muera gente que no tiene nada que ver.


Y sí, bueno, son admirables las bolas de Trump para hacer algo así. No en el buen sentido, claro. Y creo que para el resto de Latinoamérica tampoco es algo bueno que pase esto. No sé si esto va a agravar más la cierta “normalidad” que ya había en Venezuela, donde la gente se había adaptado más o menos y ya no había tanta migración masiva. Porque al final esto no afecta solo a Venezuela: va a afectar a todos los países, empezando por Colombia. Y si ya el tema migrante es complicado, no sé qué va a pasar. Y sí, me preocupa, la verdad.

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